jueves, 4 de marzo de 2010

UNIDAD 3

HORIZONTE PREHISTORICO

El origen del hombre americano no está del todo claro; sin embargo, la mayor parte de la comunidad científica está de acuerdo en señalar que el hombre americano no es autóctono.
Entre las teorías del poblamiento americano más aceptadas están:
a) La teoría fue propuesta en 1932 por el antropólogo norteamericano Alex Hardickla, que los primeros americanos llegaron a América, a través del Estrecho de Behring, provenientes desde Asia, en el año 40.000 adC. Aproximadamente, y su evidencia se basa en restos óseos encontrados en Norteamérica; además, esta teoría se vincula con las consecuencias que produjo la última glaciación y el efecto que tuvo al derretir los hielos de Alaska, permitiendo que el descenso de las aguas abriera un puente natural entre Siberia y Alaska, lo que llevó a bandas de cazadores y recolectores asiáticos a entrar en el continente americano persiguiendo a las manadas de los grandes mamíferos pleistocénicos. Esta hipótesis se conoce como “Teoría Asiática”.
b) Una segunda teoría del poblamiento americano fue planteada por el autor francés Paul Rivet. Este antropólogo, en su libro “Los Orígenes del Hombre Americano” publicado en 1957, propuso que el continente americano fue realizado por pueblos polinésicos que llegaron a las costas de América luego de atravesar el Océano Pacífico en pequeñas embarcaciones construidas de totora. En particular, Rivet planteó que pueblos de la Melanesia llegaron navegando a América, luego de hacer escala en las diversas islas polinésicas del Pacífico. Esta hipótesis se conoce con el nombre de “Teoría Oceanista”.
c) Una tercera teoría del poblamiento americano fue desarrollada por el portugués Méndez Correa y proponía una tercera vía por la que el continente habría comenzado a ser habitado. Méndez Correa planteaba que América fue colonizada por grupos de australianos que aproximadamente en el año 5.000 a. de C., aprovechado un fenómeno climático que aumentó las temperaturas de la Antártica durante el Holoceno, navegaron por varios siglos por las transitoriamente cálidas costas polares, y avanzando hacia el oeste lograron cruzar hacia Tierra del Fuego, para más tarde llegar a la Patagonia. Esta hipótesis se conoce como la “Teoría Australiana”.
Finalmente, es necesario señalar que estas tres teorías utilizadas para explicar el poblamiento americano, son complementarias y ningún autor refuta los postulados de los otros.
Los primero hombres que llegaron a América ocuparon Alaska y Canadá, y siendo poblaciones nómades, cazadoras y recolectoras, fueron desplazándose hacia el sur.
Se sostiene que además ingresaron pobladores por el Océano Pacífico, desde Malasia e Indonesia o Polinesia. Posiblemente arribaron a la zona ocupada por los actuales países de México y Perú.
Para considerar la Prehistoria americana, debemos tomar en cuenta que el desarrollo de los pueblos de este sector del mundo, fue en general, mucho más tardío que el europeo, ya que a la llegada de los europeos, sólo algunos de ellos, habían entrado en la Historia, pues la escritura fue un privilegio de pocos.
El hallazgo de un texto olmeca en un bloque de piedra en Veracruz (México), muestra que este pueblo ya había entrado en la Historia (considerando el conocimiento de la escritura como la división entre Prehistoria e Historia) hacia el año 900 a.C.
A la primera etapa, algunos autores la denominan período lítico y otros paleoindia, donde los grupos se dedicaban a la caza de animales de gran tamaño con los cuales convivían. Entre ellos encontramos el megaterio, el gliptodonte, el mamut, el tigre dientes de sable y el bisonte, para lo cual debieron fabricar lanzas con puntas de piedra largas y afiladas. Estos grandes animales fueron desapareciendo a medida que las temperaturas aumentaban y crecían los desiertos.

LOS HORIZONTES CULTURALES Y EL POBLAMIENTO DE AMERICA

Los primeros pueblos en llegar a Mesoamérica lo hicieron durante el pleistoceno, cuando los glaciares cubrían buena parte de la superficie terrestre. El momento preciso en el que aparecieron no es conocido, pero existe la certeza de que se produjo hace más de 15.000 años. Estos primeros pobladores descendían de grupos que habían emigrado a América desde el noreste de Asia, traspasando un ancho puente helado que cruzaba el estrecho de Bering y conectaba Siberia y Alaska (si bien teorías más recientes han apuntado la posibilidad de que la llegada, sobre todo a Sudamérica, se produjera a través de las aguas del océano en rudimentarias embarcaciones). Cazaban grandes mamíferos, como mamuts y mastodontes, usando eficaces y sofisticados venablos. También recolectaban una amplia gama de plantas silvestres, como semillas, nueces y bayas. Vivían en pequeñas bandas de 15 o 20 individuos. Todos los miembros eran considerados iguales.
El final del pleistoceno, hacia el 9000 a.C., estuvo marcado por los cambios climáticos. A medida que los glaciares se fundieron, subió el nivel del mar, la vegetación cambió y los grandes mamíferos se extinguieron. En respuesta a estos cambios, los grupos mesoamericanos del periodo arcaico desarrollaron estrategias de supervivencia que incluían la caza menor (especialmente cérvidos y conejos), recolección de plantas silvestres y los primeros experimentos agrícolas. Gracias a esto aprendieron a plantar muchas especies importantes como maíz, frijoles y calabazas. Una de las primeras en ser cultivadas fue un tipo de calabaza en forma de botella que podía vaciarse y utilizarse como recipiente para el agua y otros líquidos. Otras importantes cosechas domesticadas en Mesoamérica durante el periodo arcaico fueron los chiles, el tomate, el aguacate y el algodón.
Entre el 5000 y el 3000 a.C. la agricultura como dedicación exclusiva reemplazó a la caza y la recolección en Mesoamérica, y la gente comenzó a vivir en poblados permanentes. Algunas áreas con recursos naturales abundantes podían mantener poblaciones estables que no tenían que recurrir a la agricultura. Por ejemplo, en las tierras bajas ribereñas del golfo de México y el océano Pacífico, la vida sedentaria se basaba en la pesca y el marisqueo. Algunas regiones montañosas —como el valle de México, más conocido como valle de Anáhuac, en el centro del país— poseían lagos que hacían posible el sedentarismo basado en la actividad pesquera y en la caza de aves. No obstante, incluso estas regiones privilegiadas acabaron por adoptar la agricultura.
Durante este primer periodo, los pueblos eran pequeñas comunidades de una docena de casas hechas con adobe y ramas (una cubierta de varas y palos entrelazados recubierta de arcilla), con hornos para cocinar al aire libre, talleres artesanos y almacenes. El trabajo, incluyendo la agricultura, se organizaba con arreglo a los patrones del clan o familia extendida. No había divisiones sociales basadas en el rango, y el mando, el prestigio y los recursos se compartían por igual. Las diferencias de estatus se entendían estrictamente en términos de género, edad y cualidades personales.
Hacia el 2000 a.C., al principio del periodo preclásico, la agricultura se había extendido por toda Mesoamérica. Con el tiempo, supuso un abastecimiento fiable y abundante de alimento, que permitió el crecimiento de la población en la mayoría de las regiones. A medida que los asentamientos crecieron, aparecieron las primeras divisiones en clases sociales, y un gran abismo comenzó a separar a las clases dirigentes del pueblo llano. Algunos de los individuos más influyentes, o caudillos, y sus parientes cercanos acapararon poder, alimentos, tierras y otros recursos en mayor medida que la gente corriente.
Los poblados en los que vivían los caudillos eran mayores en tamaño e importancia que otros asentamientos, alcanzando probablemente el millar de habitantes. Se convirtieron en centros de actividad política y económica. Eran también importantes centros religiosos, y albergaban sedes ceremoniales más sofisticadas, como templos elevados y recintos sagrados. A partir de estas poblaciones principales, los mesoamericanos comenzaron a formar las sociedades complejas que caracterizarían la región.
La zona mas importante de desarrollo cultural en México fue la llamada Mesoamérica, su evolución fue larga y complicada. Tres son los periodos formativos en los que las diversas culturas se desarrollaron compartiendo mas o menos un mismo nivel cultural. Estos periodos o épocas conocidos también como horizontes son:

Poblamiento de América • Arribo a América de los primeros grupos, hace más de 30,000 años.
• Artefactos primitivos de piedras
Horizonte Arqueolítico • Presencia del hombre en territorios mexicanos desde hace 21,000 años hasta 14,000 años
• Son nómadas y cazadores recolectores
Horizonte Cenolítico Inferior • Desde hace 14,000 a 9,000 años
• Se utiliza la piedra y el hueso, así como las fibras vegetales.
• La cacería y la recolección se diversifican.
Horizonte Cenolítico Superior • Desde hace 9,000 a 7,000 años.
• Se fabrican diversas puntas de proyectil, implementos de molienda y canastas.
Horizonte Protoneolítico • Desde hace 7,000 a 4,500 años.
• Transición de nómadas a sedentarios. se fabrican piedras pulidas y aparecen los cultivos.
Horizonte Neolítico • Desde hace 4,500 a 1,500 años a.C.
• Se avanza en Agricultura. Aparece la cerámica
Horizonte Preclásico Inferior y
Medio • De 1,500 a 200 años a.C.
• Aparecen los primeros Olmecas
Horizonte Preclásico Superior • De 200 a.C. a 200 d.C.
• Periodo de Transición
Horizonte Clásico • De 200 d.C. a 900 d.C.
• Culturas: Teotihuacana, Antiguos Mayas, auge de Monte Alban
Horizonte Tolteca-Chichimeca • De 900 a 1,300 d.C.
• Toltecas, Chichimecas
Horizonte Histórico • De 1,300 a 1521 d.C.
• Culturas vivas hasta la Conquista.

Por la influencia del medio geográfico, las culturas que surgieron fueron de muy diversos tipos: grupos recolectores, cazadores, sociedades tribunales y complejas civilizaciones de gran esplendor, como la maya, la teotihuacana, la zapoteca y la mexica.

MESOAMERICA Y SUS AREAS CULTURALES

Mesoamérica (griego: μέσος [mesoz], 'intermedio' ) es el término con que se denomina la región del continente americano que comprende aproximadamente el sur de México (a partir de una línea que discurre desde el río Fuerte, baja hacia el sur hasta los valles del Bajío y luego sigue con el rumbo norte hasta el río Pánuco), y los territorios de Guatemala, El Salvador, Belice, y las porciones occidentales de Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Se trata de una macrorregión cultural de gran diversidad étnica y lingüística, cuya unidad cultural se basa en aquello que Paul Kirchhoff definió como el complejo mesoamericano. Entre otras cosas, el llamado complejo mesoamericano incluye la agricultura del maíz, el uso de dos calendarios (uno ritual de 260 días y otro civil, de 365 días), los sacrificios humanos y la organización estatal de las sociedades. El complejo mesoamericano sirvió como herramienta teórica para distinguir a los pueblos de la región con respecto a otras macrorregiones culturales que los circundaban, como Aridoamérica y Oasisamérica. El primero de estos términos también fue acuñado por Kirchhoff. En las fuentes de habla inglesa, ambas macrorregiones son agrupadas en el Suroeste estadounidense (que en ocasiones incluye erróneamente como periféricas a las culturas del Bajío o el Norte de Mesoamérica).
Las tierras mesoamericanas se localizan entre los 10° y 22° de latitud norte. Pertenecen a la región la zona central de México, el istmo de Tehuantepec, la península de Yucatán; Guatemala, Belice, El Salvador y la costa pacífica de Honduras, Nicaragua y Costa Rica hasta el golfo de Nicoya. Se trata de una combinación compleja de varios sistemas ecológicos. Michael D. Coe agrupa los diferentes nichos en tierras altas (aquellas situadas entre los 1000 y 2000 msnm), que son conocidas como altiplanos; y tierras bajas, con alturas cercanas al nivel del mar, que no rebasan los 1000 metros de altitud. En el primer grupo cabe destacar su gran diversidad climática, que va desde los climas fríos de montaña al seco tropical. Predominan, sin embargo, los climas templados con lluvias moderadas. En las tierras bajas predominan los climas subtropicales o tropicales, como en la costa del golfo de México y el mar Caribe.
Algunos de los valles de las tierras altas de Mesoamérica poseen suelos fértiles con vocación agrícola. Tal es el caso de los valles de Oaxaca, el de Puebla-Tlaxcala y de México. Sin embargo, su situación intermontana impide el paso de las nubes. Esta situación es especialmente crítica en los valles de tierra caliente de la Mixteca, quizá los más resecos de las tierras altas. Además de la escasez de lluvia, existen pocas corrientes hídricas, de caudal reducido. Las primeras investigaciones arqueológicas en Mesoamérica planteaban que el clima debió ser más benigno en el pasado. Sin embargo, con el paso de los años y con la profundización del conocimiento sobre la región, se sabe que el clima no debió ser muy diferente de lo que es ahora, aunque los ecosistemas muestran un grado de desgaste importante, ocasionado por la actividad humana. Buena parte de las tierras altas muestran evidencias de una temprana deforestación, y varias especies han desaparecido de sus antiguos hábitats.
Una de las pocas especies domesticadas por los mesoamericanos fue el guajolote
Por lo tanto, las tierras altas de Mesoamérica, si bien no son extraordinariamente ricas, tampoco fueron demasiado pobres como para impedir el desarrollo de las altas culturas agrícolas de la antigüedad prehispánica. De hecho, su situación es similar a la de otras regiones del mundo donde ocurrieron procesos civilizadores tempranos, como el norte de Perú, o el valle del río Indo, en Asia. En estos sitios, como en Mesoamérica, los seres humanos debieron aprender a aprovechar al máximo los recursos de que disponían en sus nichos ecológicos. Los mesoamericanos de las tierras altas, como pueblos agrícolas, aprendieron a almacenar agua y a conducirla desde sus fuentes en las montañas hasta las tierras de labor. Quizá la más característica de las técnicas agrícolas de Mesoamérica fue el cultivo en chinampas, desarrollado en los lagos de la meseta Tarasca y especialmente en el valle de México, donde se conservan algunas zonas de chinampería en Xochimilco. Además, debieron aprender a contar el tiempo, puesto que el período en el cuál podían sembrar quedaba comprendido entre dos temporadas que amenazaban el buen término de las cosechas del principal cultivo el maíz la temporada seca y caliente de inicio de primavera y las heladas invernales.
Aéreas culturales.
Se denominan áreas culturales las regiones habitadas por pueblos que comparten varios elementos en común, ya sea por su ausencia o presencia en los sistemas culturales.
Una de las áreas más importantes durante la historia prehispánica de México fue la que se conoce como Centro de México. Está conformada por los valles de tierra templada a fría situados en la parte meridional de la Altiplanicie Mexicana y en el norte de la cuenca del río Balsas.
El área Maya es una de las más amplias de Mesoamérica. Algunos autores la dividen en dos sectores: la península de Yucatán, en el norte, y las Tierras Altas, en el sur. La primera comprende, además de la Península de Yucatán, el Petén y Belice. Se trata de una zona de tierras bajas y clima caliente, azotada por los huracanes y las tormentas tropicales del mar Caribe. Es una plataforma caliza, apenas elevada hacia el sur, en donde la denominada sierrita rompe la llanura del paisaje.
La región oaxaqueña fue desde la época mesoamericana una de las más diversas. Se trata de un territorio sumamente montañoso, enmarcado por la Sierra Madre del Sur y el Escudo Mixteco. Incluye una porción de la cuenca del río Balsas, caracterizada por su sequedad y complicado relieve. Sus cauces de agua son cortos y de poca capacidad. En ese sentido, se parece bastante a la región del Centro de México.
Tradicionalmente se considera a Guerrero como una región perteneciente al área Occidente. Guerrero fue el escenario de las primeras tradiciones alfareras de Mesoamérica. Los restos más antiguos de ella han sido encontrados en Puerto Marqués, cerca de Acapulco, y tienen una edad aproximada de 3500 años. Durante el preclásico, la cuenca del Balsas se convirtió en una zona de vital importancia para el desarrollo de la cultura olmeca, que dejó huellas de su presencia en sitios como Teopantecuanitlán y las grutas de Juxtlahuaca.
El Occidente es una de las zonas menos conocidas de Mesoamérica. Se trata por ello mismo de una extensa región, que comprende las laderas de la Sierra Madre Occidental, una parte de la Sierra Madre del Sur y la cuenca media y baja del río Lerma. Las estribaciones de la montaña estaban cubiertas de bosques de pinos y encinos, pero la actividad silvícola ha reducido su tamaño. La tierra tiene vocación agrícola por su fertilidad y la disposición de recursos hidráulicos, especialmente en la llanura costera de Sinaloa, el Bajío y la Meseta Tarasca. Los climas varían del frío de montaña, en el oriente de Michoacán, hasta el clima tropical de las costas de Nayarit.
La zona Norte de Mesoamérica formó parte de esta superárea cultural sólo durante el período clásico (150-750 d. C.), en que el apogeo de Teotihuacán y el crecimiento de la población favorecieron las migraciones hacia el norte y el comercio con las lejanas tierras oasis americanas. Se trata de un territorio llano, comprendido entre las sierras Madre Oriental y Occidental. El clima es seco, casi desértico, y la vegetación es escasa, por lo que la agricultura en el Norte sólo fue posible mediante la canalización de las corrientes de agua superficial con ayuda del río Lerma.
El área mesoamericana conocida como Centroamérica ocupa la zona occidental de Honduras y Nicaragua y las áreas circundantes del golfo de Nicoya en Costa Rica, donde existieron los reinos de Nicoya y Chorotega. Se trata de una región de clima tropical, con actividad telúrica importante, que incluye además los dos grandes lagos mediterráneos de América Central: la Nicaragua y el Managua. Como en el caso de la región Norte, Centroamérica formó parte del mundo mesoamericano sólo temporalmente. Se suele considerar que los pueblos centroamericanos forman parte de la llamada zona de transición entre el Área Intermedia, el mundo andino y Mesoamérica.

RASGOS CULTURALES DE MESOAMERICA

Los rasgos y tradiciones de Mesoamérica se desarrollaron en diferentes regiones y se extendieron por las diversas sociedades debido a los contactos interregionales. Para la época de la conquista española, que comenzó en 1519, la práctica totalidad de las sociedades mesoamericanas compartían estas características. Al desarrollo cultural contribuyó la diversidad ambiental de Mesoamérica. La división entre tierras altas y bajas producía diferentes plantas, animales y recursos en las diferentes regiones. Esta variedad alentó entre las sociedades unas relaciones basadas en el mutuo beneficio. Por ejemplo, los productos de las tierras bajas, como el algodón y el cacao (utilizado para hacer chocolate), se cambiaban por productos de las tierras altas, como obsidiana (un cristal volcánico utilizado para fabricar herramientas) y basalto (piedra de la que se hacían morteros para moler maíz).
Los arqueólogos dividen la historia cultural de Mesoamérica en cinco periodos principales: paleoindio (antes de 8000 a.C.), arcaico (8000-1500 a.C.), preclásico o formativo (1500 a.C.-292 d.C.), clásico (292-900 d.C.) y posclásico (900-1527 d.C.). Cada una de estas etapas supuso una serie de importantes desarrollos interrelacionados.
El periodo paleoindio abarca la época en que Mesoamérica, junto con el resto del continente americano fue ocupado por primera vez por bandas nómadas de cazadores-recolectores, cuyos antepasados habían emigrado desde Asia. Durante el prolongado periodo arcaico, los grupos mesoamericanos se establecieron en poblados permanentes y desarrollaron la agricultura como su principal medio de subsistencia. El mayor logro cultural del periodo arcaico fue el cultivo del maíz, que se convirtió en el alimento básico de la dieta mesoamericana.
Durante el preclásico se desarrollaron las primeras sociedades complejas, con grandes poblaciones sostenidas por la agricultura extensiva. Estas sociedades se segmentaron en una clase dirigente y otra popular. El desarrollo de estrechos vínculos entre las elites de las diferentes regiones hizo de Mesoamérica una entidad cultural definida, donde los pueblos compartían una ideología religiosa y una forma de gobierno, a pesar de estar divididos en sociedades distintas, con centenares de lenguas diferentes.
El periodo clásico contempla el máximo desarrollo de los primeros estados mesoamericanos dignos de tal calificativo, gobernados por reyes cuyo poder se asentaba sobre religiones oficiales y grandes y poderosos ejércitos. En estos estados se levantaron grandes y populosas ciudades y extensos sistemas comerciales. Existía una acusada estratificación social, entre cuyas clases se contaba un artesanado profesional y un campesinado, junto con una clase gobernante establecido. Tras el colapso de las grandes civilizaciones del periodo clásico, asistimos durante el posclásico al ascenso de otras sociedades en las que priman los canales comerciales a gran distancia y la potencia militar. Durante este periodo se dio una cierta secularización del estado, lo que implicaba que, aunque la religión seguía ocupando un papel importante, no estaba tan mezclada con la política y la economía. Los ejércitos adquirieron importancia en la medida en que protegían las rutas comerciales y servían para adquirir bienes y mano de obra mediante la conquista de otros estados. Fueron estas sociedades las que se encontraron los españoles, quienes iniciaron su conquista a principios del siglo XVI.

UNIDAD 2

CODICES Y PINTURAS

En el México prehispánico el libro manuscrito, considerado como receptáculo de la cultura, representa una de las creaciones culturales más desarrolladas de las civilizaciones Mesoaméricanas. Contaban además con un sistema escriturario altamente desarrollado que, aunque sólo era conocido por las clases gobernantes o sacerdotales, les permitía registrar y conservar por escrito los principales acontecimientos sociales, militares, cronológicos, astronómicos, históricos, genealógicos y religiosos de estas `grandes civilizaciones.
La civilización Mesoaméricana, es decir, los pueblos indígenas asentados en el altiplano y el área maya, habían alcanzado un gran desarrollo sociocultural y sus conocimientos en los campos de las ciencias y las artes se encontraban en un ámbito paralelo a los de las grandes civilizaciones de la antigüedad.
Pocos son los códices que se conservan actualmente; esto es por factores como la naturaleza de los materiales empleados para su confección y sobre todo por la destrucción de los representantes de la iglesia y la burocracia colonial.
Pero este lenguaje glífico no desapareció, ineludiblemente cambió a un lenguaje glífico - literario (iconos y texto). Asimismo en la pictografía colonial se añaden nuevos asuntos misceláneos, como la medicina y la botánica.
Es importante señalar que el sistema pictográfico indígena - hispánico empezó a decaer hacia finales del siglo XVI, y sólo se elaboraron unos cuantos documentos durante el siglo XVII y principios del XVIII, como los llamados Techialoyan, que tratan sobre la tenencia de la tierra.
Actualmente los códices prehispánicos, existen en colecciones privadas, la mayoría están depositados en instituciones académicas y algunos se encuentran en Europa y Estados Unidos.
La palabra códice viene del término en latín codex, que significa "libro manuscrito", y se utiliza para denominar los documentos pictóricos o de imágenes que fueron realizados por los indígenas de México y América Central.
Grandes civilizaciones de Mesoamérica como los mayas, aztecas, mixtecos, zapotecas, otomíes y purépechas, entre otros, registraron sus conocimientos en los códices desde épocas muy remotas; la información que éstos proporcionan permite apreciar los diversos aspectos culturales, sociales, económicos y científicos desarrollados por los pueblos antiguos, como sus creencias religiosas, ritos, ceremonias, nociones geográficas, historia, genealogías y alianzas entre los señoríos, sistema económico y cronologí`a.

Códice Borgia.
En ellos están plasmados temas derivados de la tradición indígena antes de la llegada de los españoles y las nuevas preocupaciones o intereses aportados por estos últimos, como la religión cristiana, los problemas económicos y sociales originados por el contacto y la vida indígena en el periodo de la Colonia. La producción de códices continuó llevándose a cabo, hasta el siglo XVIII. Se les ha llamado "testimonios" manuscritos pictóricos o pictográficos: pictóricos porque son imágenes y pictográf`icos por estar escritos por medio de dibujos, los cuales presentan una codificación completa de estas pinturas, que son estilizaciones extraídas de manifestaciones plásticas muy antiguas y elaboradas.

Códice Dresden.

Los encargados de elaborar los manuscritos debían poseer aptitudes para el dibujo y la pintura, así como profundos conocimientos de su lengua. Podían ser hombres o mujeres de cualquier clase social que se escogían desde muy jóvenes. Se les instruía en su lengua y en el saber de su época y posteriormente se especializaban en algún tema. Una vez preparados pasaban a formar parte de una clase social superior y tenían que dedicarse de tiempo completo a estas actividades. Se les llamaba tlacuilos -`término que procede del verbo náhuatl tlacuiloa, porque escribían pintando. Sus escritos eran anónimos porque no firmaban sus documentos ni indicaban sus nombres, su producción pertenecía a la colectividad. El papel de los tlacuilos era muy importante, ya que tenían la función de perpetuar el saber. De acuerdo con su especialidad, se les destinaba a los centros religiosos, económicos o civiles que necesitaban sus servicios, como templos, tribunales, casas de tributo, mercados y palacios, entre o`tros. El tlacuilo residía en esas instituciones, realizaba los códices especializados en su propia materia y estaba encargado de establecer y leer según sus atribuciones y cargos.

Códice Madrid
Los manuscritos se guardaban en lugares llamados amoxcalli- amoxtli, significa "libro" y calli "casa". La posesión y manejo de los códices por la clase dirigente, señores y sacerdotes, aseguraba la conservación y el control exclusivo de todo saber alcanzado, lo cual contribuía a su afirmación en el poder. Sin embargo, aunque solamente los tlacuilos escribían códices, existían muchas personas que podían leerlos, como los egresados de las escuelas superiores, la burocracia estatal` y aun la gente del pueblo conocía suficientes signos en las inscripciones de los frisos de los edificios públicos para diferenciarlos, identificaban por ejemplo los nombres de los dioses, los numerares y otros signos.

Códice Becker I
¿Cómo se leen?
Para leer los documentos, se les colocaba completamente extendidos horizontalmente, protegidos por esteras, en el suelo. El tiacuilo lector y los oyentes se situaban alrededor del códice; así podían verlo en su totalidad y moverse en torno de él. El lector podía relacionar sus lecturas iniciales, finales e intermedias según las necesidades de información.
Se les clasifica dé acuerdo con sus orígenes, época, soporte, formato y contenido temático.
Por sus orígenes se les agrupa con el nombre de la civilización a la que pertenecen: maya, mixteca, azteca, etcétera. Según su época, tomando en cuenta la Conquista, son prehispánicos o coloniales y cuando es posible se menciona el siglo en que se produjeron.

Xillotepec. Matrícula de tributos
El soporte material para los códices prehispánicos puede ser de papel de amate, piel de venado, tela de algodón tejida en telar de cintura y posiblemente, papel de maguey; en los coloniales aparecen el papel europeo, la tela industrial y el pergamino. Más tarde surgieron reproducciones en otros materiales.
En cuanto al formato existan: la tira de piel o papel de amate en composición horizontal, que recibe el nombre de banda cuando es vertical y según la manera de guardarla se llama rollo o biombo; el lienzo de tela de algodón tradicional o industrial; la hoja de papel europeo; o de amate en las dimensiones de la hoja oficial europea; el panel de piel, tela, papel indígena o europeo cuando se buscó obtener una superficie mayor que la hoja normal uniendo varios elementos del mismo material. `
Algunos de los términos anteriores se han utilizado para darles nombres individuales a los documentos como: Tira de la Peregrinación, Rollo Selden o Lienzo de Totomixdahuacan.

Historia tolteca-chichimeca.
Los primeros investigadores empezaron identificar individualmente los documentos indígenas dándoles nombres diferentes; el principio en latín. Al nombre genérico codex se le agregaba el nombre propio del lugar en que se conservaba el manuscrito, como en el caso de los códices Víndobonensís (de Vienna), Dresdensis (de Dresden) y Borbonicus (Palaís Bourbon); o bien del poseedor: Borgia, Fájérvary-Mayer y Cospi; de la institución que lo guardaba: Vaticanus`; o del investigador: códice Nuttal.
Otras veces se escogió el soporte o el formato, como tira, rollo o libro, al que se añadía el nombre del lugar de origen. También se utilizaba el tema principal aparente como calendario, mapa, censo, lista de tributos, etcétera, A menudo en épocas distintas, se las atribuían nuevos nombres que se sobreponían a los anteriores y así se conoce un mismo manuscrito con varios nombres, que sólo pueden ser identificados por medio de los índices que se han elaborado recientemente.

CRONISTAS E HISTORIADORES

Cronistas e historiadores.
André Breton.
De origen modesto, comenzó a estudiar medicina por presiones familiares. Movilizado en Nantes, durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, conoció a Jacques Vaché, que ejerció sobre él una gran influencia, a pesar de haber escrito únicamente cartas de guerra. Entra en contacto con el mundo del arte a través del grupo dadaísta en 1916. Durante la guerra trabajó en hospitales psiquiátricos, donde estudió las obras de Sigmund Freud y sus experimentos con la escritura automática (escritura libre de todo control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales), lo que influyó en su formulación de la teoría surrealista. Se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas conocidos como dadaísmo y surrealismo. En 1920 publicó su primera obra Los campos magnéticos, en la que exploraba las posibilidades de la escritura automática a. Al año siguiente rompió con Tristan Tzara, el fundador del dadaísmo.
Fundó con Louis Aragon y Philippe Soupault la revista Littérature. En 1924 escribió el Manifiesto surrealista y a su alrededor se formó un grupo compuesto por Philippe Soupault, Louis Aragon, Paul Éluard, René Crevel, Michel Leiris, Robert Desnos, Benjamin Péret, deseosos de llegar al «Cambiar la vida» de Rimbaud y «Transformar el mundo» de Marx. «El surrealismo se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos en la resolución de los principales problemas de la vida». En este manifiesto además se asientan las bases del automatismo psíquico como medio de expresión artística que surge sin la intervención del intelecto. Muy pronto el movimiento se acerca a la política y en 1927 Aragon, Éluard y Breton se afilian al Partido Comunista, aunque la idea surrealista se alejará muy pronto del comunismo oficial. En 1928 publica en París Le surréalisme et la peinture. Con la publicación del Segundo manifiesto surrealista (1929) llegó la polémica: Breton, líder, o más bien "papa negro" del movimiento surrealista, concretaba la noción de surrealismo y afirmaba que debía caminar junto a la revolución marxista —fue miembro del Partido Comunista Francés desde 1927 a 1935—; por lo tanto, excomulgó, condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidían con sus ideas; entre los expulsados se encontraron Roger Vitrac, Philippe Soupault, Antonin Artaud, Salvador Dalí y Robert Desnos. Escribe el libro de poesías La Inmaculada Concepción(1930) y Los vasos comunicantes, éste junto al también escritor Paul Éluard (1932).
La vanguardia española le citó en revistas como Alfar, Grecia, Hélix, Terramar, Art etc. y en 1922, con motivo de la exposición de Francis Picabia en las Galerías Dalmau, estuvo en España. En 1935 visitó Tenerife para asistir a la Exposición Surrealista organizada por la revista Gaceta de Arte, dirigida por Eduardo Westerdahl, lo que supuso un hito en la historia de la creación cultural en Canarias. Sobre esta experiencia escribió El viaje a Tenerife (1935), ensayo, y el poema Le château étoilé.
En 1934 contrajo matrimonio con Jacqueline Lamba, inspiradora de El amor loco. Dos años después nace su hija Aube. Su obra más creativa es Nadja, en parte autobiográfica. En 1937 inaugura la galería "Gradiva" en la calle de Seine, viaja a México donde conoce a Trotski, e influido por el trotskismo, redacta una nueva toma de posición, con el título de Manifiesto por un arte revolucionario independiente.
En 1941 se embarca en el Capitaine-Paul-Lemerle hacia Martinica, donde es internado en un campo. Durante la década viajó a Santo Domingo, donde ejerció fuerte influencia en los escritores jóvenes y donde participaba en tertulias de intelectuales en la casa de la pareja de inmigrantes alemanes Erwin Walter Palm e Hilde Domin. Liberado bajo fianza llega a Nueva York para un exilio que durará cinco años y publica los Prolegómenos a un tercer manifiesto o no, conocido también como Tercer manifiesto surrealista. Escribe La lanterne sourde (La linterna sorda). Un año después funda en la ciudad estadounidense de Nueva York la revista VVV. Es en esa ciudad donde conocerá a su nueva esposa, Elisa. Al comienzo de la segunda guerra mundial, vigilado por el gobierno de Vichy, se refugió en América; volvió a París en 1946. En 1956 funda una nueva publicación, Le Surrealisme Même, siguiendo hasta su muerte en 1966 animando al grupo surrealista. Poco antes de morir, le decía a Luis Buñuel, hoy nadie se escandaliza, la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista. Murió en la mañana del 28 de septiembre de 1966, en el hospital Lariboisière (París). Fue enterrado en el cementerio de Batignolles, a pocos metros de la tumba de su amigo Benjamín Péret. Su poesía, recopilada en Poemas (1948), refleja la influencia de los poetas Paul Valéry y Arthur Rimbaud.
Ensayos
• Manifiesto surrealista (1924, 1930, 1946)
• El Surrealismo y la pintura (1928)
• Segundo manifiesto (1929)
• Antología del humor negro (1940)
• Prolegómenos a un tercer manifiesto o no (1942)
• Delito Flagrante (1949)
• El surrealismo a través de sus obras (1954)
Poesía
• Poemas (1948)
union libre
Otras obras
• Monte de piedad (1919)
• Los campos magnéticos (1920) (con Philippe Soupault)
• Claro de tierra (1923)
• Los pasos perdidos (1924)
• Nadja (1928)
• Los vasos comunicantes (1932)
• Point du jour (1934)
• El amor loco (1937)
• Arcade 17 (1944)
• La llave de los campos (1953)
• Ella
• El Quijote (1954)
Luis Buñuel.
Luis Buñuel nació en Calanda el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería, había consiguido una pequeña fortuna en Cuba y tras la guerra de independencia liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó con María Portolés Cerezuela, mucho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907), Margarita (1912) y Alfonso (1915). A los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, la familia se traslada a vivir a Zaragoza y a partir de entonces repartiría sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en Semana Santa) y San Sebastián.
Así pues, Luis pasó toda su infancia y adolescencia en Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses), y luego durante siete años en el colegio jesuita de El Salvador, en la plaza de Aragón, a media pensión (con una gorra como uniforme). En 1908 asiste por primera vez al cine Farrucini (una barraca con una lona como cubierta) para ver una película coloreada a mano de dibujos animados. En esa época el cine era considerado todavía una atracción de feria y aún tardó unos años en haber cines estables. Luis vería durante su infancia muchas películas (su prima tenía acceso desde la cocina de su casa a la pantalla de uno de los primeros cines de Zaragoza). Cuando tenía trece años, a la vuelta de uno de los habituales viajes a París de sus padres, éstos le regalaron un teatro con personajes de cartón; con este teatro comenzó a ofrecer representaciones a los jóvenes de su pueblo.
A partir de 1913, paralelamente a sus estudios, comienza a estudiar violín y toca en el coro de la Virgen del Carmen de Zaragoza. Ese mismo año sale por primera vez de Aragón y viaja a Vega de Pas (Cantabria). En 191 es expulsado por los jesuitas del colegio a causa de una borrachera y se matricula en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado Goya) como alumno libre. En esa época lee El origen de las especies de Darwin.
A los 17 años, terminado el bachillerato, parte a Madrid para cursar estudios universitarios. En la capital se aloja en la recién creada Residencia de Estudiantes, fundada por la Institución Libre de Enseñanza, donde permanecería siete años. Su propósito de estudiar, inducido por su padre, Ingeniería Agrónoma. En esta época se hace naturista y lleva una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Toma parte de las actividades del cine-club de la Residencia y traba amistad con, entre otros, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.
En 1920 inicia, con el doctor Ignacio Bolívar, estudios de entomología, que abandonará para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado de que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras viendo así una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España. Con sus compañeros de la Residencia hace sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.
Obra literaria,
Luis Buñuel había realizado varias intentonas en diversos campos antes de dedicarse al mundo del cine. Durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid escribió algunos cuentos e historias breves que luego se recopilaron bajo el título de Escritos de Luis Buñuel.
• Una traición incalificable
• Instrumentación
• Suburbios
• Tragedias inadvertidas como temas de un teatro novísimo
• Por qué nunca uso reloj
• El ciego de las tortugas
• Teorema
• Lucille y sus tres peces
• Ramuneta en la playa
• Caballería rusticana
• Una historia decente
• La agradable consigna de Santa Huesca
• Una jirafa
• Sobre el amor.
Bernal Díaz del Castillo
Bernal Diaz del Castillo acompañó la expedición de Hernán Cortés y fue cronista de Indias. Viajó en 1514 al Nuevo Mundo en la expedición de Pedro Arias Dávila, que había sido nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. En esos tiempos, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal.
Al parecer estuvo con éste algún tiempo en la zona del istmo de Panamá. De allí viajó a la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le ofreció, al igual que a otros españoles, indios en encomienda, lo que nunca se cumplió, permaneciendo dos años en donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.
La población indígena de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador de la isla organizó una exploración hacia las otras pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Fue en ese año cuando tuvo sus primeros contactos con el vasto territorio que más tarde se llamaría Nueva España. En esa expedición exploraron las costas de Yucatán donde pudo percatarse de la existencia de ciudades en la misma. Después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente, Bernal embarcó, en esta ocasión bajo el mando de Juan de Grijalva para explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba.
Su entrada definitiva en México tuvo lugar en 1519, cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios y decidió ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala. Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes, en el segundo de los cuales participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador.
Elegido regidor de la ciudad de Guatemala, concurrió a las sesiones del cabildo según lo muestran las actas suscritas por él. Hay indicios para afirmar que hacia 1557 había empezado a escribir su crónica sobre la conquista de México. Alonso de Zorita, que fue oidor de la Audiencia de los Confines y anduvo por tierras de Guatemala desde la primavera de 1553 a finales de abril de 1557, dice en su Historia de Nueva España:
Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala, donde tiene un buen repartimiento, y fue conquistador de aquella tierra, y en Nueva España y en Guacacinalco, me dixo estando yo por oidor de la Real Audiencia de los Confines que reside en la ciudad de Santiago de Guatemala, que escribía la historia de aquella tierra, y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó, ni si ha salido a luz.
Revisando su obra una y otra vez, la dio al fin por concluida en 1575. Intitulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, incluye un vívido, épico y movido relato de los principales acontecimientos de ella, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán y otros aconteceres que a ella siguieron. Díaz del Castillo falleció en Guatemala en 1584. Sus restos se encuentran sepultados en las criptas principales de la Catedral (hoy en ruinas) de la Ciudad de Antigua Guatemala (originalmente Santiago de los Caballeros de Guatemala).
Díaz del Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída de las grandes civilizaciones mesoamericanas, escapando milagrosamente de la muerte. El mismo dice "... ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra, como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España...", por lo que parece la persona más autorizada para contar la epopeya del siglo XVI, toda vez que
De quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla de Cuba no somos vivos en toda la Nueva España de todos ellos, hasta este año de mil quinientos setenta y ocho, que estoy trasladando esta mi relación, sino cinco.
Bernal conversaba frecuentemente con sus compañeros de armas sobre el tema de la conquista de la Nueva España; ese continuo evocar los acontecimientos fue formándole algunas ideas que más tarde dieron lugar a un conjunto de narraciones. Recurre a sus recuerdos, reforzados por los de sus compañeros, y por eso su obra puede ser considerada como colectiva, lo que no la exime de elementos subjetivos.
Obra
En su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España advierte que no sabe latín ni fue a la universidad, pero eso no era impedimento, porque:
Lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra....
Su obra, en efecto, está constituida por lo que vio y en ella plasma su experiencia personal, con el propósito de reivindicar el papel que en la conquista tuvieron las personas que como él ayudaron a personajes de mayor nota a conquistar una celebridad derivada más que nada de historiadores afectos a protagonismos singulares, como Gomara, de forma que oscurecieron el papel fundamental que ejerció la masa sencilla de los soldados, sin cuya consulta y apoyo nada podría haberse hecho. Bernal, pues, reivindica el papel colectivo del pueblo castellano en la conquista:
Mi intento desde que comencé a hacer mi relación no fue sino para escribir nuestros heroicos hechos e hazañas de los que pasamos con Cortés, para que agora se vean y se descubran muy claramente quiénes fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos esta parte del Nuevo Mundo y no se refiera la honra de todos a un solo capitán; porque no hay memoria de ninguno de nosotros en los libros y memorias que están escritos, y sólo el marqués Cortés dicen en esos libros que es el que lo descubrió y lo conquistó, y los capitanes y soldados que lo ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestra personas y conquistas, que por sublimar a un solo capitán quieren deshacer a muchos.
La Historia verdadera está escrita con una gran vivacidad y llaneza, y un gran aliento épico, de lo cual nace su mérito literario. El mismo lo indica:
Según nuestro hablar de Castilla la Vieja, y que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas ni policía dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo bien hablar. (CCXII, p. 303)
En el transcurso de sus narraciones indica qué sucesos presenció, cuáles le contaron sus compañeros y cuáles conoció por papeles o escritos de otros. El motivo que le incitó a escribir fueron las inexactitudes de Francisco López de Gómara y su crónica, y reivindicar la conquista de México como empresa colectiva, donde tanto protagonismo como el que se imputó a Cortés debería haber correspondido también a sus hombres y principales capitanes; sus contemporáneos (Antonio de Solís, por ejemplo) entendieron, sin embargo, que lo que le movió fue una cierta envidia a Cortés. La Historia verdadera fue vertida al francés por el poeta parnasiano francés de origen dominicano José María de Heredia en tres volúmenes (1877-1878).

Cronistas e historiadores.
André Breton.
De origen modesto, comenzó a estudiar medicina por presiones familiares. Movilizado en Nantes, durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, conoció a Jacques Vaché, que ejerció sobre él una gran influencia, a pesar de haber escrito únicamente cartas de guerra. Entra en contacto con el mundo del arte a través del grupo dadaísta en 1916. Durante la guerra trabajó en hospitales psiquiátricos, donde estudió las obras de Sigmund Freud y sus experimentos con la escritura automática (escritura libre de todo control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales), lo que influyó en su formulación de la teoría surrealista. Se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas conocidos como dadaísmo y surrealismo. En 1920 publicó su primera obra Los campos magnéticos, en la que exploraba las posibilidades de la escritura automática a. Al año siguiente rompió con Tristan Tzara, el fundador del dadaísmo.
Fundó con Louis Aragon y Philippe Soupault la revista Littérature. En 1924 escribió el Manifiesto surrealista y a su alrededor se formó un grupo compuesto por Philippe Soupault, Louis Aragon, Paul Éluard, René Crevel, Michel Leiris, Robert Desnos, Benjamin Péret, deseosos de llegar al «Cambiar la vida» de Rimbaud y «Transformar el mundo» de Marx. «El surrealismo se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos en la resolución de los principales problemas de la vida». En este manifiesto además se asientan las bases del automatismo psíquico como medio de expresión artística que surge sin la intervención del intelecto. Muy pronto el movimiento se acerca a la política y en 1927 Aragon, Éluard y Breton se afilian al Partido Comunista, aunque la idea surrealista se alejará muy pronto del comunismo oficial. En 1928 publica en París Le surréalisme et la peinture. Con la publicación del Segundo manifiesto surrealista (1929) llegó la polémica: Breton, líder, o más bien "papa negro" del movimiento surrealista, concretaba la noción de surrealismo y afirmaba que debía caminar junto a la revolución marxista —fue miembro del Partido Comunista Francés desde 1927 a 1935—; por lo tanto, excomulgó, condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidían con sus ideas; entre los expulsados se encontraron Roger Vitrac, Philippe Soupault, Antonin Artaud, Salvador Dalí y Robert Desnos. Escribe el libro de poesías La Inmaculada Concepción(1930) y Los vasos comunicantes, éste junto al también escritor Paul Éluard (1932).
La vanguardia española le citó en revistas como Alfar, Grecia, Hélix, Terramar, Art etc. y en 1922, con motivo de la exposición de Francis Picabia en las Galerías Dalmau, estuvo en España. En 1935 visitó Tenerife para asistir a la Exposición Surrealista organizada por la revista Gaceta de Arte, dirigida por Eduardo Westerdahl, lo que supuso un hito en la historia de la creación cultural en Canarias. Sobre esta experiencia escribió El viaje a Tenerife (1935), ensayo, y el poema Le château étoilé.
En 1934 contrajo matrimonio con Jacqueline Lamba, inspiradora de El amor loco. Dos años después nace su hija Aube. Su obra más creativa es Nadja, en parte autobiográfica. En 1937 inaugura la galería "Gradiva" en la calle de Seine, viaja a México donde conoce a Trotski, e influido por el trotskismo, redacta una nueva toma de posición, con el título de Manifiesto por un arte revolucionario independiente.
En 1941 se embarca en el Capitaine-Paul-Lemerle hacia Martinica, donde es internado en un campo. Durante la década viajó a Santo Domingo, donde ejerció fuerte influencia en los escritores jóvenes y donde participaba en tertulias de intelectuales en la casa de la pareja de inmigrantes alemanes Erwin Walter Palm e Hilde Domin. Liberado bajo fianza llega a Nueva York para un exilio que durará cinco años y publica los Prolegómenos a un tercer manifiesto o no, conocido también como Tercer manifiesto surrealista. Escribe La lanterne sourde (La linterna sorda). Un año después funda en la ciudad estadounidense de Nueva York la revista VVV. Es en esa ciudad donde conocerá a su nueva esposa, Elisa. Al comienzo de la segunda guerra mundial, vigilado por el gobierno de Vichy, se refugió en América; volvió a París en 1946. En 1956 funda una nueva publicación, Le Surrealisme Même, siguiendo hasta su muerte en 1966 animando al grupo surrealista. Poco antes de morir, le decía a Luis Buñuel, hoy nadie se escandaliza, la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista. Murió en la mañana del 28 de septiembre de 1966, en el hospital Lariboisière (París). Fue enterrado en el cementerio de Batignolles, a pocos metros de la tumba de su amigo Benjamín Péret. Su poesía, recopilada en Poemas (1948), refleja la influencia de los poetas Paul Valéry y Arthur Rimbaud.
Ensayos
• Manifiesto surrealista (1924, 1930, 1946)
• El Surrealismo y la pintura (1928)
• Segundo manifiesto (1929)
• Antología del humor negro (1940)
• Prolegómenos a un tercer manifiesto o no (1942)
• Delito Flagrante (1949)
• El surrealismo a través de sus obras (1954)
Poesía
• Poemas (1948)
union libre
Otras obras
• Monte de piedad (1919)
• Los campos magnéticos (1920) (con Philippe Soupault)
• Claro de tierra (1923)
• Los pasos perdidos (1924)
• Nadja (1928)
• Los vasos comunicantes (1932)
• Point du jour (1934)
• El amor loco (1937)
• Arcade 17 (1944)
• La llave de los campos (1953)
• Ella
• El Quijote (1954)
Luis Buñuel.
Luis Buñuel nació en Calanda el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería, había consiguido una pequeña fortuna en Cuba y tras la guerra de independencia liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó con María Portolés Cerezuela, mucho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907), Margarita (1912) y Alfonso (1915). A los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, la familia se traslada a vivir a Zaragoza y a partir de entonces repartiría sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en Semana Santa) y San Sebastián.
Así pues, Luis pasó toda su infancia y adolescencia en Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses), y luego durante siete años en el colegio jesuita de El Salvador, en la plaza de Aragón, a media pensión (con una gorra como uniforme). En 1908 asiste por primera vez al cine Farrucini (una barraca con una lona como cubierta) para ver una película coloreada a mano de dibujos animados. En esa época el cine era considerado todavía una atracción de feria y aún tardó unos años en haber cines estables. Luis vería durante su infancia muchas películas (su prima tenía acceso desde la cocina de su casa a la pantalla de uno de los primeros cines de Zaragoza). Cuando tenía trece años, a la vuelta de uno de los habituales viajes a París de sus padres, éstos le regalaron un teatro con personajes de cartón; con este teatro comenzó a ofrecer representaciones a los jóvenes de su pueblo.
A partir de 1913, paralelamente a sus estudios, comienza a estudiar violín y toca en el coro de la Virgen del Carmen de Zaragoza. Ese mismo año sale por primera vez de Aragón y viaja a Vega de Pas (Cantabria). En 191 es expulsado por los jesuitas del colegio a causa de una borrachera y se matricula en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado Goya) como alumno libre. En esa época lee El origen de las especies de Darwin.
A los 17 años, terminado el bachillerato, parte a Madrid para cursar estudios universitarios. En la capital se aloja en la recién creada Residencia de Estudiantes, fundada por la Institución Libre de Enseñanza, donde permanecería siete años. Su propósito de estudiar, inducido por su padre, Ingeniería Agrónoma. En esta época se hace naturista y lleva una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Toma parte de las actividades del cine-club de la Residencia y traba amistad con, entre otros, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.
En 1920 inicia, con el doctor Ignacio Bolívar, estudios de entomología, que abandonará para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado de que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras viendo así una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España. Con sus compañeros de la Residencia hace sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.
Obra literaria,
Luis Buñuel había realizado varias intentonas en diversos campos antes de dedicarse al mundo del cine. Durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid escribió algunos cuentos e historias breves que luego se recopilaron bajo el título de Escritos de Luis Buñuel.
• Una traición incalificable
• Instrumentación
• Suburbios
• Tragedias inadvertidas como temas de un teatro novísimo
• Por qué nunca uso reloj
• El ciego de las tortugas
• Teorema
• Lucille y sus tres peces
• Ramuneta en la playa
• Caballería rusticana
• Una historia decente
• La agradable consigna de Santa Huesca
• Una jirafa
• Sobre el amor.
Bernal Díaz del Castillo
Bernal Diaz del Castillo acompañó la expedición de Hernán Cortés y fue cronista de Indias. Viajó en 1514 al Nuevo Mundo en la expedición de Pedro Arias Dávila, que había sido nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. En esos tiempos, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal.
Al parecer estuvo con éste algún tiempo en la zona del istmo de Panamá. De allí viajó a la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le ofreció, al igual que a otros españoles, indios en encomienda, lo que nunca se cumplió, permaneciendo dos años en donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.
La población indígena de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador de la isla organizó una exploración hacia las otras pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Fue en ese año cuando tuvo sus primeros contactos con el vasto territorio que más tarde se llamaría Nueva España. En esa expedición exploraron las costas de Yucatán donde pudo percatarse de la existencia de ciudades en la misma. Después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente, Bernal embarcó, en esta ocasión bajo el mando de Juan de Grijalva para explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba.
Su entrada definitiva en México tuvo lugar en 1519, cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios y decidió ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala. Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes, en el segundo de los cuales participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador.
Elegido regidor de la ciudad de Guatemala, concurrió a las sesiones del cabildo según lo muestran las actas suscritas por él. Hay indicios para afirmar que hacia 1557 había empezado a escribir su crónica sobre la conquista de México. Alonso de Zorita, que fue oidor de la Audiencia de los Confines y anduvo por tierras de Guatemala desde la primavera de 1553 a finales de abril de 1557, dice en su Historia de Nueva España:
Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala, donde tiene un buen repartimiento, y fue conquistador de aquella tierra, y en Nueva España y en Guacacinalco, me dixo estando yo por oidor de la Real Audiencia de los Confines que reside en la ciudad de Santiago de Guatemala, que escribía la historia de aquella tierra, y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó, ni si ha salido a luz.
Revisando su obra una y otra vez, la dio al fin por concluida en 1575. Intitulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, incluye un vívido, épico y movido relato de los principales acontecimientos de ella, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán y otros aconteceres que a ella siguieron. Díaz del Castillo falleció en Guatemala en 1584. Sus restos se encuentran sepultados en las criptas principales de la Catedral (hoy en ruinas) de la Ciudad de Antigua Guatemala (originalmente Santiago de los Caballeros de Guatemala).
Díaz del Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída de las grandes civilizaciones mesoamericanas, escapando milagrosamente de la muerte. El mismo dice "... ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra, como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España...", por lo que parece la persona más autorizada para contar la epopeya del siglo XVI, toda vez que
De quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla de Cuba no somos vivos en toda la Nueva España de todos ellos, hasta este año de mil quinientos setenta y ocho, que estoy trasladando esta mi relación, sino cinco.
Bernal conversaba frecuentemente con sus compañeros de armas sobre el tema de la conquista de la Nueva España; ese continuo evocar los acontecimientos fue formándole algunas ideas que más tarde dieron lugar a un conjunto de narraciones. Recurre a sus recuerdos, reforzados por los de sus compañeros, y por eso su obra puede ser considerada como colectiva, lo que no la exime de elementos subjetivos.
Obra
En su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España advierte que no sabe latín ni fue a la universidad, pero eso no era impedimento, porque:
Lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra....
Su obra, en efecto, está constituida por lo que vio y en ella plasma su experiencia personal, con el propósito de reivindicar el papel que en la conquista tuvieron las personas que como él ayudaron a personajes de mayor nota a conquistar una celebridad derivada más que nada de historiadores afectos a protagonismos singulares, como Gomara, de forma que oscurecieron el papel fundamental que ejerció la masa sencilla de los soldados, sin cuya consulta y apoyo nada podría haberse hecho. Bernal, pues, reivindica el papel colectivo del pueblo castellano en la conquista:
Mi intento desde que comencé a hacer mi relación no fue sino para escribir nuestros heroicos hechos e hazañas de los que pasamos con Cortés, para que agora se vean y se descubran muy claramente quiénes fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos esta parte del Nuevo Mundo y no se refiera la honra de todos a un solo capitán; porque no hay memoria de ninguno de nosotros en los libros y memorias que están escritos, y sólo el marqués Cortés dicen en esos libros que es el que lo descubrió y lo conquistó, y los capitanes y soldados que lo ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestra personas y conquistas, que por sublimar a un solo capitán quieren deshacer a muchos.
La Historia verdadera está escrita con una gran vivacidad y llaneza, y un gran aliento épico, de lo cual nace su mérito literario. El mismo lo indica:
Según nuestro hablar de Castilla la Vieja, y que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas ni policía dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo bien hablar. (CCXII, p. 303)
En el transcurso de sus narraciones indica qué sucesos presenció, cuáles le contaron sus compañeros y cuáles conoció por papeles o escritos de otros. El motivo que le incitó a escribir fueron las inexactitudes de Francisco López de Gómara y su crónica, y reivindicar la conquista de México como empresa colectiva, donde tanto protagonismo como el que se imputó a Cortés debería haber correspondido también a sus hombres y principales capitanes; sus contemporáneos (Antonio de Solís, por ejemplo) entendieron, sin embargo, que lo que le movió fue una cierta envidia a Cortés. La Historia verdadera fue vertida al francés por el poeta parnasiano francés de origen dominicano José María de Heredia en tres volúmenes (1877-1878).

Cronistas e historiadores.
André Breton.
De origen modesto, comenzó a estudiar medicina por presiones familiares. Movilizado en Nantes, durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, conoció a Jacques Vaché, que ejerció sobre él una gran influencia, a pesar de haber escrito únicamente cartas de guerra. Entra en contacto con el mundo del arte a través del grupo dadaísta en 1916. Durante la guerra trabajó en hospitales psiquiátricos, donde estudió las obras de Sigmund Freud y sus experimentos con la escritura automática (escritura libre de todo control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales), lo que influyó en su formulación de la teoría surrealista. Se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas conocidos como dadaísmo y surrealismo. En 1920 publicó su primera obra Los campos magnéticos, en la que exploraba las posibilidades de la escritura automática a. Al año siguiente rompió con Tristan Tzara, el fundador del dadaísmo.
Fundó con Louis Aragon y Philippe Soupault la revista Littérature. En 1924 escribió el Manifiesto surrealista y a su alrededor se formó un grupo compuesto por Philippe Soupault, Louis Aragon, Paul Éluard, René Crevel, Michel Leiris, Robert Desnos, Benjamin Péret, deseosos de llegar al «Cambiar la vida» de Rimbaud y «Transformar el mundo» de Marx. «El surrealismo se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos en la resolución de los principales problemas de la vida». En este manifiesto además se asientan las bases del automatismo psíquico como medio de expresión artística que surge sin la intervención del intelecto. Muy pronto el movimiento se acerca a la política y en 1927 Aragon, Éluard y Breton se afilian al Partido Comunista, aunque la idea surrealista se alejará muy pronto del comunismo oficial. En 1928 publica en París Le surréalisme et la peinture. Con la publicación del Segundo manifiesto surrealista (1929) llegó la polémica: Breton, líder, o más bien "papa negro" del movimiento surrealista, concretaba la noción de surrealismo y afirmaba que debía caminar junto a la revolución marxista —fue miembro del Partido Comunista Francés desde 1927 a 1935—; por lo tanto, excomulgó, condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidían con sus ideas; entre los expulsados se encontraron Roger Vitrac, Philippe Soupault, Antonin Artaud, Salvador Dalí y Robert Desnos. Escribe el libro de poesías La Inmaculada Concepción(1930) y Los vasos comunicantes, éste junto al también escritor Paul Éluard (1932).
La vanguardia española le citó en revistas como Alfar, Grecia, Hélix, Terramar, Art etc. y en 1922, con motivo de la exposición de Francis Picabia en las Galerías Dalmau, estuvo en España. En 1935 visitó Tenerife para asistir a la Exposición Surrealista organizada por la revista Gaceta de Arte, dirigida por Eduardo Westerdahl, lo que supuso un hito en la historia de la creación cultural en Canarias. Sobre esta experiencia escribió El viaje a Tenerife (1935), ensayo, y el poema Le château étoilé.
En 1934 contrajo matrimonio con Jacqueline Lamba, inspiradora de El amor loco. Dos años después nace su hija Aube. Su obra más creativa es Nadja, en parte autobiográfica. En 1937 inaugura la galería "Gradiva" en la calle de Seine, viaja a México donde conoce a Trotski, e influido por el trotskismo, redacta una nueva toma de posición, con el título de Manifiesto por un arte revolucionario independiente.
En 1941 se embarca en el Capitaine-Paul-Lemerle hacia Martinica, donde es internado en un campo. Durante la década viajó a Santo Domingo, donde ejerció fuerte influencia en los escritores jóvenes y donde participaba en tertulias de intelectuales en la casa de la pareja de inmigrantes alemanes Erwin Walter Palm e Hilde Domin. Liberado bajo fianza llega a Nueva York para un exilio que durará cinco años y publica los Prolegómenos a un tercer manifiesto o no, conocido también como Tercer manifiesto surrealista. Escribe La lanterne sourde (La linterna sorda). Un año después funda en la ciudad estadounidense de Nueva York la revista VVV. Es en esa ciudad donde conocerá a su nueva esposa, Elisa. Al comienzo de la segunda guerra mundial, vigilado por el gobierno de Vichy, se refugió en América; volvió a París en 1946. En 1956 funda una nueva publicación, Le Surrealisme Même, siguiendo hasta su muerte en 1966 animando al grupo surrealista. Poco antes de morir, le decía a Luis Buñuel, hoy nadie se escandaliza, la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista. Murió en la mañana del 28 de septiembre de 1966, en el hospital Lariboisière (París). Fue enterrado en el cementerio de Batignolles, a pocos metros de la tumba de su amigo Benjamín Péret. Su poesía, recopilada en Poemas (1948), refleja la influencia de los poetas Paul Valéry y Arthur Rimbaud.
Ensayos
• Manifiesto surrealista (1924, 1930, 1946)
• El Surrealismo y la pintura (1928)
• Segundo manifiesto (1929)
• Antología del humor negro (1940)
• Prolegómenos a un tercer manifiesto o no (1942)
• Delito Flagrante (1949)
• El surrealismo a través de sus obras (1954)
Poesía
• Poemas (1948)
union libre
Otras obras
• Monte de piedad (1919)
• Los campos magnéticos (1920) (con Philippe Soupault)
• Claro de tierra (1923)
• Los pasos perdidos (1924)
• Nadja (1928)
• Los vasos comunicantes (1932)
• Point du jour (1934)
• El amor loco (1937)
• Arcade 17 (1944)
• La llave de los campos (1953)
• Ella
• El Quijote (1954)
Luis Buñuel.
Luis Buñuel nació en Calanda el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería, había consiguido una pequeña fortuna en Cuba y tras la guerra de independencia liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó con María Portolés Cerezuela, mucho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907), Margarita (1912) y Alfonso (1915). A los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, la familia se traslada a vivir a Zaragoza y a partir de entonces repartiría sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en Semana Santa) y San Sebastián.
Así pues, Luis pasó toda su infancia y adolescencia en Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses), y luego durante siete años en el colegio jesuita de El Salvador, en la plaza de Aragón, a media pensión (con una gorra como uniforme). En 1908 asiste por primera vez al cine Farrucini (una barraca con una lona como cubierta) para ver una película coloreada a mano de dibujos animados. En esa época el cine era considerado todavía una atracción de feria y aún tardó unos años en haber cines estables. Luis vería durante su infancia muchas películas (su prima tenía acceso desde la cocina de su casa a la pantalla de uno de los primeros cines de Zaragoza). Cuando tenía trece años, a la vuelta de uno de los habituales viajes a París de sus padres, éstos le regalaron un teatro con personajes de cartón; con este teatro comenzó a ofrecer representaciones a los jóvenes de su pueblo.
A partir de 1913, paralelamente a sus estudios, comienza a estudiar violín y toca en el coro de la Virgen del Carmen de Zaragoza. Ese mismo año sale por primera vez de Aragón y viaja a Vega de Pas (Cantabria). En 191 es expulsado por los jesuitas del colegio a causa de una borrachera y se matricula en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado Goya) como alumno libre. En esa época lee El origen de las especies de Darwin.
A los 17 años, terminado el bachillerato, parte a Madrid para cursar estudios universitarios. En la capital se aloja en la recién creada Residencia de Estudiantes, fundada por la Institución Libre de Enseñanza, donde permanecería siete años. Su propósito de estudiar, inducido por su padre, Ingeniería Agrónoma. En esta época se hace naturista y lleva una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Toma parte de las actividades del cine-club de la Residencia y traba amistad con, entre otros, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.
En 1920 inicia, con el doctor Ignacio Bolívar, estudios de entomología, que abandonará para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado de que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras viendo así una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España. Con sus compañeros de la Residencia hace sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.
Obra literaria,
Luis Buñuel había realizado varias intentonas en diversos campos antes de dedicarse al mundo del cine. Durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid escribió algunos cuentos e historias breves que luego se recopilaron bajo el título de Escritos de Luis Buñuel.
• Una traición incalificable
• Instrumentación
• Suburbios
• Tragedias inadvertidas como temas de un teatro novísimo
• Por qué nunca uso reloj
• El ciego de las tortugas
• Teorema
• Lucille y sus tres peces
• Ramuneta en la playa
• Caballería rusticana
• Una historia decente
• La agradable consigna de Santa Huesca
• Una jirafa
• Sobre el amor.
Bernal Díaz del Castillo
Bernal Diaz del Castillo acompañó la expedición de Hernán Cortés y fue cronista de Indias. Viajó en 1514 al Nuevo Mundo en la expedición de Pedro Arias Dávila, que había sido nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. En esos tiempos, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal.
Al parecer estuvo con éste algún tiempo en la zona del istmo de Panamá. De allí viajó a la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le ofreció, al igual que a otros españoles, indios en encomienda, lo que nunca se cumplió, permaneciendo dos años en donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.
La población indígena de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador de la isla organizó una exploración hacia las otras pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Fue en ese año cuando tuvo sus primeros contactos con el vasto territorio que más tarde se llamaría Nueva España. En esa expedición exploraron las costas de Yucatán donde pudo percatarse de la existencia de ciudades en la misma. Después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente, Bernal embarcó, en esta ocasión bajo el mando de Juan de Grijalva para explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba.
Su entrada definitiva en México tuvo lugar en 1519, cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios y decidió ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala. Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes, en el segundo de los cuales participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador.
Elegido regidor de la ciudad de Guatemala, concurrió a las sesiones del cabildo según lo muestran las actas suscritas por él. Hay indicios para afirmar que hacia 1557 había empezado a escribir su crónica sobre la conquista de México. Alonso de Zorita, que fue oidor de la Audiencia de los Confines y anduvo por tierras de Guatemala desde la primavera de 1553 a finales de abril de 1557, dice en su Historia de Nueva España:
Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala, donde tiene un buen repartimiento, y fue conquistador de aquella tierra, y en Nueva España y en Guacacinalco, me dixo estando yo por oidor de la Real Audiencia de los Confines que reside en la ciudad de Santiago de Guatemala, que escribía la historia de aquella tierra, y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó, ni si ha salido a luz.
Revisando su obra una y otra vez, la dio al fin por concluida en 1575. Intitulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, incluye un vívido, épico y movido relato de los principales acontecimientos de ella, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán y otros aconteceres que a ella siguieron. Díaz del Castillo falleció en Guatemala en 1584. Sus restos se encuentran sepultados en las criptas principales de la Catedral (hoy en ruinas) de la Ciudad de Antigua Guatemala (originalmente Santiago de los Caballeros de Guatemala).
Díaz del Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída de las grandes civilizaciones mesoamericanas, escapando milagrosamente de la muerte. El mismo dice "... ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra, como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España...", por lo que parece la persona más autorizada para contar la epopeya del siglo XVI, toda vez que
De quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla de Cuba no somos vivos en toda la Nueva España de todos ellos, hasta este año de mil quinientos setenta y ocho, que estoy trasladando esta mi relación, sino cinco.
Bernal conversaba frecuentemente con sus compañeros de armas sobre el tema de la conquista de la Nueva España; ese continuo evocar los acontecimientos fue formándole algunas ideas que más tarde dieron lugar a un conjunto de narraciones. Recurre a sus recuerdos, reforzados por los de sus compañeros, y por eso su obra puede ser considerada como colectiva, lo que no la exime de elementos subjetivos.
Obra
En su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España advierte que no sabe latín ni fue a la universidad, pero eso no era impedimento, porque:
Lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra....
Su obra, en efecto, está constituida por lo que vio y en ella plasma su experiencia personal, con el propósito de reivindicar el papel que en la conquista tuvieron las personas que como él ayudaron a personajes de mayor nota a conquistar una celebridad derivada más que nada de historiadores afectos a protagonismos singulares, como Gomara, de forma que oscurecieron el papel fundamental que ejerció la masa sencilla de los soldados, sin cuya consulta y apoyo nada podría haberse hecho. Bernal, pues, reivindica el papel colectivo del pueblo castellano en la conquista:
Mi intento desde que comencé a hacer mi relación no fue sino para escribir nuestros heroicos hechos e hazañas de los que pasamos con Cortés, para que agora se vean y se descubran muy claramente quiénes fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos esta parte del Nuevo Mundo y no se refiera la honra de todos a un solo capitán; porque no hay memoria de ninguno de nosotros en los libros y memorias que están escritos, y sólo el marqués Cortés dicen en esos libros que es el que lo descubrió y lo conquistó, y los capitanes y soldados que lo ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestra personas y conquistas, que por sublimar a un solo capitán quieren deshacer a muchos.
La Historia verdadera está escrita con una gran vivacidad y llaneza, y un gran aliento épico, de lo cual nace su mérito literario. El mismo lo indica:
Según nuestro hablar de Castilla la Vieja, y que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas ni policía dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo bien hablar. (CCXII, p. 303)
En el transcurso de sus narraciones indica qué sucesos presenció, cuáles le contaron sus compañeros y cuáles conoció por papeles o escritos de otros. El motivo que le incitó a escribir fueron las inexactitudes de Francisco López de Gómara y su crónica, y reivindicar la conquista de México como empresa colectiva, donde tanto protagonismo como el que se imputó a Cortés debería haber correspondido también a sus hombres y principales capitanes; sus contemporáneos (Antonio de Solís, por ejemplo) entendieron, sin embargo, que lo que le movió fue una cierta envidia a Cortés. La Historia verdadera fue vertida al francés por el poeta parnasiano francés de origen dominicano José María de Heredia en tres volúmenes (1877-1878).
Cronistas e historiadores.
André Breton.
De origen modesto, comenzó a estudiar medicina por presiones familiares. Movilizado en Nantes, durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, conoció a Jacques Vaché, que ejerció sobre él una gran influencia, a pesar de haber escrito únicamente cartas de guerra. Entra en contacto con el mundo del arte a través del grupo dadaísta en 1916. Durante la guerra trabajó en hospitales psiquiátricos, donde estudió las obras de Sigmund Freud y sus experimentos con la escritura automática (escritura libre de todo control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales), lo que influyó en su formulación de la teoría surrealista. Se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas conocidos como dadaísmo y surrealismo. En 1920 publicó su primera obra Los campos magnéticos, en la que exploraba las posibilidades de la escritura automática a. Al año siguiente rompió con Tristan Tzara, el fundador del dadaísmo.
Fundó con Louis Aragon y Philippe Soupault la revista Littérature. En 1924 escribió el Manifiesto surrealista y a su alrededor se formó un grupo compuesto por Philippe Soupault, Louis Aragon, Paul Éluard, René Crevel, Michel Leiris, Robert Desnos, Benjamin Péret, deseosos de llegar al «Cambiar la vida» de Rimbaud y «Transformar el mundo» de Marx. «El surrealismo se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos en la resolución de los principales problemas de la vida». En este manifiesto además se asientan las bases del automatismo psíquico como medio de expresión artística que surge sin la intervención del intelecto. Muy pronto el movimiento se acerca a la política y en 1927 Aragon, Éluard y Breton se afilian al Partido Comunista, aunque la idea surrealista se alejará muy pronto del comunismo oficial. En 1928 publica en París Le surréalisme et la peinture. Con la publicación del Segundo manifiesto surrealista (1929) llegó la polémica: Breton, líder, o más bien "papa negro" del movimiento surrealista, concretaba la noción de surrealismo y afirmaba que debía caminar junto a la revolución marxista —fue miembro del Partido Comunista Francés desde 1927 a 1935—; por lo tanto, excomulgó, condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidían con sus ideas; entre los expulsados se encontraron Roger Vitrac, Philippe Soupault, Antonin Artaud, Salvador Dalí y Robert Desnos. Escribe el libro de poesías La Inmaculada Concepción(1930) y Los vasos comunicantes, éste junto al también escritor Paul Éluard (1932).
La vanguardia española le citó en revistas como Alfar, Grecia, Hélix, Terramar, Art etc. y en 1922, con motivo de la exposición de Francis Picabia en las Galerías Dalmau, estuvo en España. En 1935 visitó Tenerife para asistir a la Exposición Surrealista organizada por la revista Gaceta de Arte, dirigida por Eduardo Westerdahl, lo que supuso un hito en la historia de la creación cultural en Canarias. Sobre esta experiencia escribió El viaje a Tenerife (1935), ensayo, y el poema Le château étoilé.
En 1934 contrajo matrimonio con Jacqueline Lamba, inspiradora de El amor loco. Dos años después nace su hija Aube. Su obra más creativa es Nadja, en parte autobiográfica. En 1937 inaugura la galería "Gradiva" en la calle de Seine, viaja a México donde conoce a Trotski, e influido por el trotskismo, redacta una nueva toma de posición, con el título de Manifiesto por un arte revolucionario independiente.
En 1941 se embarca en el Capitaine-Paul-Lemerle hacia Martinica, donde es internado en un campo. Durante la década viajó a Santo Domingo, donde ejerció fuerte influencia en los escritores jóvenes y donde participaba en tertulias de intelectuales en la casa de la pareja de inmigrantes alemanes Erwin Walter Palm e Hilde Domin. Liberado bajo fianza llega a Nueva York para un exilio que durará cinco años y publica los Prolegómenos a un tercer manifiesto o no, conocido también como Tercer manifiesto surrealista. Escribe La lanterne sourde (La linterna sorda). Un año después funda en la ciudad estadounidense de Nueva York la revista VVV. Es en esa ciudad donde conocerá a su nueva esposa, Elisa. Al comienzo de la segunda guerra mundial, vigilado por el gobierno de Vichy, se refugió en América; volvió a París en 1946. En 1956 funda una nueva publicación, Le Surrealisme Même, siguiendo hasta su muerte en 1966 animando al grupo surrealista. Poco antes de morir, le decía a Luis Buñuel, hoy nadie se escandaliza, la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista. Murió en la mañana del 28 de septiembre de 1966, en el hospital Lariboisière (París). Fue enterrado en el cementerio de Batignolles, a pocos metros de la tumba de su amigo Benjamín Péret. Su poesía, recopilada en Poemas (1948), refleja la influencia de los poetas Paul Valéry y Arthur Rimbaud.
Ensayos
• Manifiesto surrealista (1924, 1930, 1946)
• El Surrealismo y la pintura (1928)
• Segundo manifiesto (1929)
• Antología del humor negro (1940)
• Prolegómenos a un tercer manifiesto o no (1942)
• Delito Flagrante (1949)
• El surrealismo a través de sus obras (1954)
Poesía
• Poemas (1948)
union libre
Otras obras
• Monte de piedad (1919)
• Los campos magnéticos (1920) (con Philippe Soupault)
• Claro de tierra (1923)
• Los pasos perdidos (1924)
• Nadja (1928)
• Los vasos comunicantes (1932)
• Point du jour (1934)
• El amor loco (1937)
• Arcade 17 (1944)
• La llave de los campos (1953)
• Ella
• El Quijote (1954)
Luis Buñuel.
Luis Buñuel nació en Calanda el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería, había consiguido una pequeña fortuna en Cuba y tras la guerra de independencia liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó con María Portolés Cerezuela, mucho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907), Margarita (1912) y Alfonso (1915). A los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, la familia se traslada a vivir a Zaragoza y a partir de entonces repartiría sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en Semana Santa) y San Sebastián.
Así pues, Luis pasó toda su infancia y adolescencia en Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses), y luego durante siete años en el colegio jesuita de El Salvador, en la plaza de Aragón, a media pensión (con una gorra como uniforme). En 1908 asiste por primera vez al cine Farrucini (una barraca con una lona como cubierta) para ver una película coloreada a mano de dibujos animados. En esa época el cine era considerado todavía una atracción de feria y aún tardó unos años en haber cines estables. Luis vería durante su infancia muchas películas (su prima tenía acceso desde la cocina de su casa a la pantalla de uno de los primeros cines de Zaragoza). Cuando tenía trece años, a la vuelta de uno de los habituales viajes a París de sus padres, éstos le regalaron un teatro con personajes de cartón; con este teatro comenzó a ofrecer representaciones a los jóvenes de su pueblo.
A partir de 1913, paralelamente a sus estudios, comienza a estudiar violín y toca en el coro de la Virgen del Carmen de Zaragoza. Ese mismo año sale por primera vez de Aragón y viaja a Vega de Pas (Cantabria). En 191 es expulsado por los jesuitas del colegio a causa de una borrachera y se matricula en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado Goya) como alumno libre. En esa época lee El origen de las especies de Darwin.
A los 17 años, terminado el bachillerato, parte a Madrid para cursar estudios universitarios. En la capital se aloja en la recién creada Residencia de Estudiantes, fundada por la Institución Libre de Enseñanza, donde permanecería siete años. Su propósito de estudiar, inducido por su padre, Ingeniería Agrónoma. En esta época se hace naturista y lleva una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Toma parte de las actividades del cine-club de la Residencia y traba amistad con, entre otros, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.
En 1920 inicia, con el doctor Ignacio Bolívar, estudios de entomología, que abandonará para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado de que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras viendo así una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España. Con sus compañeros de la Residencia hace sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.
Obra literaria,
Luis Buñuel había realizado varias intentonas en diversos campos antes de dedicarse al mundo del cine. Durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid escribió algunos cuentos e historias breves que luego se recopilaron bajo el título de Escritos de Luis Buñuel.
• Una traición incalificable
• Instrumentación
• Suburbios
• Tragedias inadvertidas como temas de un teatro novísimo
• Por qué nunca uso reloj
• El ciego de las tortugas
• Teorema
• Lucille y sus tres peces
• Ramuneta en la playa
• Caballería rusticana
• Una historia decente
• La agradable consigna de Santa Huesca
• Una jirafa
• Sobre el amor.
Bernal Díaz del Castillo
Bernal Diaz del Castillo acompañó la expedición de Hernán Cortés y fue cronista de Indias. Viajó en 1514 al Nuevo Mundo en la expedición de Pedro Arias Dávila, que había sido nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. En esos tiempos, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal.
Al parecer estuvo con éste algún tiempo en la zona del istmo de Panamá. De allí viajó a la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le ofreció, al igual que a otros españoles, indios en encomienda, lo que nunca se cumplió, permaneciendo dos años en donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.
La población indígena de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador de la isla organizó una exploración hacia las otras pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Fue en ese año cuando tuvo sus primeros contactos con el vasto territorio que más tarde se llamaría Nueva España. En esa expedición exploraron las costas de Yucatán donde pudo percatarse de la existencia de ciudades en la misma. Después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente, Bernal embarcó, en esta ocasión bajo el mando de Juan de Grijalva para explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba.
Su entrada definitiva en México tuvo lugar en 1519, cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios y decidió ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala. Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes, en el segundo de los cuales participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador.
Elegido regidor de la ciudad de Guatemala, concurrió a las sesiones del cabildo según lo muestran las actas suscritas por él. Hay indicios para afirmar que hacia 1557 había empezado a escribir su crónica sobre la conquista de México. Alonso de Zorita, que fue oidor de la Audiencia de los Confines y anduvo por tierras de Guatemala desde la primavera de 1553 a finales de abril de 1557, dice en su Historia de Nueva España:
Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala, donde tiene un buen repartimiento, y fue conquistador de aquella tierra, y en Nueva España y en Guacacinalco, me dixo estando yo por oidor de la Real Audiencia de los Confines que reside en la ciudad de Santiago de Guatemala, que escribía la historia de aquella tierra, y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó, ni si ha salido a luz.
Revisando su obra una y otra vez, la dio al fin por concluida en 1575. Intitulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, incluye un vívido, épico y movido relato de los principales acontecimientos de ella, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán y otros aconteceres que a ella siguieron. Díaz del Castillo falleció en Guatemala en 1584. Sus restos se encuentran sepultados en las criptas principales de la Catedral (hoy en ruinas) de la Ciudad de Antigua Guatemala (originalmente Santiago de los Caballeros de Guatemala).
Díaz del Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída de las grandes civilizaciones mesoamericanas, escapando milagrosamente de la muerte. El mismo dice "... ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra, como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España...", por lo que parece la persona más autorizada para contar la epopeya del siglo XVI, toda vez que
De quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla de Cuba no somos vivos en toda la Nueva España de todos ellos, hasta este año de mil quinientos setenta y ocho, que estoy trasladando esta mi relación, sino cinco.
Bernal conversaba frecuentemente con sus compañeros de armas sobre el tema de la conquista de la Nueva España; ese continuo evocar los acontecimientos fue formándole algunas ideas que más tarde dieron lugar a un conjunto de narraciones. Recurre a sus recuerdos, reforzados por los de sus compañeros, y por eso su obra puede ser considerada como colectiva, lo que no la exime de elementos subjetivos.
Obra
En su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España advierte que no sabe latín ni fue a la universidad, pero eso no era impedimento, porque:
Lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra....
Su obra, en efecto, está constituida por lo que vio y en ella plasma su experiencia personal, con el propósito de reivindicar el papel que en la conquista tuvieron las personas que como él ayudaron a personajes de mayor nota a conquistar una celebridad derivada más que nada de historiadores afectos a protagonismos singulares, como Gomara, de forma que oscurecieron el papel fundamental que ejerció la masa sencilla de los soldados, sin cuya consulta y apoyo nada podría haberse hecho. Bernal, pues, reivindica el papel colectivo del pueblo castellano en la conquista:
Mi intento desde que comencé a hacer mi relación no fue sino para escribir nuestros heroicos hechos e hazañas de los que pasamos con Cortés, para que agora se vean y se descubran muy claramente quiénes fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos esta parte del Nuevo Mundo y no se refiera la honra de todos a un solo capitán; porque no hay memoria de ninguno de nosotros en los libros y memorias que están escritos, y sólo el marqués Cortés dicen en esos libros que es el que lo descubrió y lo conquistó, y los capitanes y soldados que lo ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestra personas y conquistas, que por sublimar a un solo capitán quieren deshacer a muchos.
La Historia verdadera está escrita con una gran vivacidad y llaneza, y un gran aliento épico, de lo cual nace su mérito literario. El mismo lo indica:
Según nuestro hablar de Castilla la Vieja, y que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas ni policía dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo bien hablar. (CCXII, p. 303)
En el transcurso de sus narraciones indica qué sucesos presenció, cuáles le contaron sus compañeros y cuáles conoció por papeles o escritos de otros. El motivo que le incitó a escribir fueron las inexactitudes de Francisco López de Gómara y su crónica, y reivindicar la conquista de México como empresa colectiva, donde tanto protagonismo como el que se imputó a Cortés debería haber correspondido también a sus hombres y principales capitanes; sus contemporáneos (Antonio de Solís, por ejemplo) entendieron, sin embargo, que lo que le movió fue una cierta envidia a Cortés. La Historia verdadera fue vertida al francés por el poeta parnasiano francés de origen dominicano José María de Heredia en tres volúmenes (1877-1878).
Cronistas e historiadores.
André Breton.
De origen modesto, comenzó a estudiar medicina por presiones familiares. Movilizado en Nantes, durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, conoció a Jacques Vaché, que ejerció sobre él una gran influencia, a pesar de haber escrito únicamente cartas de guerra. Entra en contacto con el mundo del arte a través del grupo dadaísta en 1916. Durante la guerra trabajó en hospitales psiquiátricos, donde estudió las obras de Sigmund Freud y sus experimentos con la escritura automática (escritura libre de todo control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales), lo que influyó en su formulación de la teoría surrealista. Se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas conocidos como dadaísmo y surrealismo. En 1920 publicó su primera obra Los campos magnéticos, en la que exploraba las posibilidades de la escritura automática a. Al año siguiente rompió con Tristan Tzara, el fundador del dadaísmo.
Fundó con Louis Aragon y Philippe Soupault la revista Littérature. En 1924 escribió el Manifiesto surrealista y a su alrededor se formó un grupo compuesto por Philippe Soupault, Louis Aragon, Paul Éluard, René Crevel, Michel Leiris, Robert Desnos, Benjamin Péret, deseosos de llegar al «Cambiar la vida» de Rimbaud y «Transformar el mundo» de Marx. «El surrealismo se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos en la resolución de los principales problemas de la vida». En este manifiesto además se asientan las bases del automatismo psíquico como medio de expresión artística que surge sin la intervención del intelecto. Muy pronto el movimiento se acerca a la política y en 1927 Aragon, Éluard y Breton se afilian al Partido Comunista, aunque la idea surrealista se alejará muy pronto del comunismo oficial. En 1928 publica en París Le surréalisme et la peinture. Con la publicación del Segundo manifiesto surrealista (1929) llegó la polémica: Breton, líder, o más bien "papa negro" del movimiento surrealista, concretaba la noción de surrealismo y afirmaba que debía caminar junto a la revolución marxista —fue miembro del Partido Comunista Francés desde 1927 a 1935—; por lo tanto, excomulgó, condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidían con sus ideas; entre los expulsados se encontraron Roger Vitrac, Philippe Soupault, Antonin Artaud, Salvador Dalí y Robert Desnos. Escribe el libro de poesías La Inmaculada Concepción(1930) y Los vasos comunicantes, éste junto al también escritor Paul Éluard (1932).
La vanguardia española le citó en revistas como Alfar, Grecia, Hélix, Terramar, Art etc. y en 1922, con motivo de la exposición de Francis Picabia en las Galerías Dalmau, estuvo en España. En 1935 visitó Tenerife para asistir a la Exposición Surrealista organizada por la revista Gaceta de Arte, dirigida por Eduardo Westerdahl, lo que supuso un hito en la historia de la creación cultural en Canarias. Sobre esta experiencia escribió El viaje a Tenerife (1935), ensayo, y el poema Le château étoilé.
En 1934 contrajo matrimonio con Jacqueline Lamba, inspiradora de El amor loco. Dos años después nace su hija Aube. Su obra más creativa es Nadja, en parte autobiográfica. En 1937 inaugura la galería "Gradiva" en la calle de Seine, viaja a México donde conoce a Trotski, e influido por el trotskismo, redacta una nueva toma de posición, con el título de Manifiesto por un arte revolucionario independiente.
En 1941 se embarca en el Capitaine-Paul-Lemerle hacia Martinica, donde es internado en un campo. Durante la década viajó a Santo Domingo, donde ejerció fuerte influencia en los escritores jóvenes y donde participaba en tertulias de intelectuales en la casa de la pareja de inmigrantes alemanes Erwin Walter Palm e Hilde Domin. Liberado bajo fianza llega a Nueva York para un exilio que durará cinco años y publica los Prolegómenos a un tercer manifiesto o no, conocido también como Tercer manifiesto surrealista. Escribe La lanterne sourde (La linterna sorda). Un año después funda en la ciudad estadounidense de Nueva York la revista VVV. Es en esa ciudad donde conocerá a su nueva esposa, Elisa. Al comienzo de la segunda guerra mundial, vigilado por el gobierno de Vichy, se refugió en América; volvió a París en 1946. En 1956 funda una nueva publicación, Le Surrealisme Même, siguiendo hasta su muerte en 1966 animando al grupo surrealista. Poco antes de morir, le decía a Luis Buñuel, hoy nadie se escandaliza, la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista. Murió en la mañana del 28 de septiembre de 1966, en el hospital Lariboisière (París). Fue enterrado en el cementerio de Batignolles, a pocos metros de la tumba de su amigo Benjamín Péret. Su poesía, recopilada en Poemas (1948), refleja la influencia de los poetas Paul Valéry y Arthur Rimbaud.
Ensayos
• Manifiesto surrealista (1924, 1930, 1946)
• El Surrealismo y la pintura (1928)
• Segundo manifiesto (1929)
• Antología del humor negro (1940)
• Prolegómenos a un tercer manifiesto o no (1942)
• Delito Flagrante (1949)
• El surrealismo a través de sus obras (1954)
Poesía
• Poemas (1948)
union libre
Otras obras
• Monte de piedad (1919)
• Los campos magnéticos (1920) (con Philippe Soupault)
• Claro de tierra (1923)
• Los pasos perdidos (1924)
• Nadja (1928)
• Los vasos comunicantes (1932)
• Point du jour (1934)
• El amor loco (1937)
• Arcade 17 (1944)
• La llave de los campos (1953)
• Ella
• El Quijote (1954)
Luis Buñuel.
Luis Buñuel nació en Calanda el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería, había consiguido una pequeña fortuna en Cuba y tras la guerra de independencia liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó con María Portolés Cerezuela, mucho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907), Margarita (1912) y Alfonso (1915). A los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, la familia se traslada a vivir a Zaragoza y a partir de entonces repartiría sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en Semana Santa) y San Sebastián.
Así pues, Luis pasó toda su infancia y adolescencia en Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses), y luego durante siete años en el colegio jesuita de El Salvador, en la plaza de Aragón, a media pensión (con una gorra como uniforme). En 1908 asiste por primera vez al cine Farrucini (una barraca con una lona como cubierta) para ver una película coloreada a mano de dibujos animados. En esa época el cine era considerado todavía una atracción de feria y aún tardó unos años en haber cines estables. Luis vería durante su infancia muchas películas (su prima tenía acceso desde la cocina de su casa a la pantalla de uno de los primeros cines de Zaragoza). Cuando tenía trece años, a la vuelta de uno de los habituales viajes a París de sus padres, éstos le regalaron un teatro con personajes de cartón; con este teatro comenzó a ofrecer representaciones a los jóvenes de su pueblo.
A partir de 1913, paralelamente a sus estudios, comienza a estudiar violín y toca en el coro de la Virgen del Carmen de Zaragoza. Ese mismo año sale por primera vez de Aragón y viaja a Vega de Pas (Cantabria). En 191 es expulsado por los jesuitas del colegio a causa de una borrachera y se matricula en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado Goya) como alumno libre. En esa época lee El origen de las especies de Darwin.
A los 17 años, terminado el bachillerato, parte a Madrid para cursar estudios universitarios. En la capital se aloja en la recién creada Residencia de Estudiantes, fundada por la Institución Libre de Enseñanza, donde permanecería siete años. Su propósito de estudiar, inducido por su padre, Ingeniería Agrónoma. En esta época se hace naturista y lleva una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Toma parte de las actividades del cine-club de la Residencia y traba amistad con, entre otros, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.
En 1920 inicia, con el doctor Ignacio Bolívar, estudios de entomología, que abandonará para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado de que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras viendo así una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España. Con sus compañeros de la Residencia hace sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.
Obra literaria,
Luis Buñuel había realizado varias intentonas en diversos campos antes de dedicarse al mundo del cine. Durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid escribió algunos cuentos e historias breves que luego se recopilaron bajo el título de Escritos de Luis Buñuel.
• Una traición incalificable
• Instrumentación
• Suburbios
• Tragedias inadvertidas como temas de un teatro novísimo
• Por qué nunca uso reloj
• El ciego de las tortugas
• Teorema
• Lucille y sus tres peces
• Ramuneta en la playa
• Caballería rusticana
• Una historia decente
• La agradable consigna de Santa Huesca
• Una jirafa
• Sobre el amor.
Bernal Díaz del Castillo
Bernal Diaz del Castillo acompañó la expedición de Hernán Cortés y fue cronista de Indias. Viajó en 1514 al Nuevo Mundo en la expedición de Pedro Arias Dávila, que había sido nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. En esos tiempos, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal.
Al parecer estuvo con éste algún tiempo en la zona del istmo de Panamá. De allí viajó a la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le ofreció, al igual que a otros españoles, indios en encomienda, lo que nunca se cumplió, permaneciendo dos años en donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.
La población indígena de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador de la isla organizó una exploración hacia las otras pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Fue en ese año cuando tuvo sus primeros contactos con el vasto territorio que más tarde se llamaría Nueva España. En esa expedición exploraron las costas de Yucatán donde pudo percatarse de la existencia de ciudades en la misma. Después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente, Bernal embarcó, en esta ocasión bajo el mando de Juan de Grijalva para explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba.
Su entrada definitiva en México tuvo lugar en 1519, cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios y decidió ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala. Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes, en el segundo de los cuales participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador.
Elegido regidor de la ciudad de Guatemala, concurrió a las sesiones del cabildo según lo muestran las actas suscritas por él. Hay indicios para afirmar que hacia 1557 había empezado a escribir su crónica sobre la conquista de México. Alonso de Zorita, que fue oidor de la Audiencia de los Confines y anduvo por tierras de Guatemala desde la primavera de 1553 a finales de abril de 1557, dice en su Historia de Nueva España:
Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala, donde tiene un buen repartimiento, y fue conquistador de aquella tierra, y en Nueva España y en Guacacinalco, me dixo estando yo por oidor de la Real Audiencia de los Confines que reside en la ciudad de Santiago de Guatemala, que escribía la historia de aquella tierra, y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó, ni si ha salido a luz.
Revisando su obra una y otra vez, la dio al fin por concluida en 1575. Intitulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, incluye un vívido, épico y movido relato de los principales acontecimientos de ella, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán y otros aconteceres que a ella siguieron. Díaz del Castillo falleció en Guatemala en 1584. Sus restos se encuentran sepultados en las criptas principales de la Catedral (hoy en ruinas) de la Ciudad de Antigua Guatemala (originalmente Santiago de los Caballeros de Guatemala).
Díaz del Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída de las grandes civilizaciones mesoamericanas, escapando milagrosamente de la muerte. El mismo dice "... ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra, como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España...", por lo que parece la persona más autorizada para contar la epopeya del siglo XVI, toda vez que
De quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla de Cuba no somos vivos en toda la Nueva España de todos ellos, hasta este año de mil quinientos setenta y ocho, que estoy trasladando esta mi relación, sino cinco.
Bernal conversaba frecuentemente con sus compañeros de armas sobre el tema de la conquista de la Nueva España; ese continuo evocar los acontecimientos fue formándole algunas ideas que más tarde dieron lugar a un conjunto de narraciones. Recurre a sus recuerdos, reforzados por los de sus compañeros, y por eso su obra puede ser considerada como colectiva, lo que no la exime de elementos subjetivos.
Obra
En su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España advierte que no sabe latín ni fue a la universidad, pero eso no era impedimento, porque:
Lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra....
Su obra, en efecto, está constituida por lo que vio y en ella plasma su experiencia personal, con el propósito de reivindicar el papel que en la conquista tuvieron las personas que como él ayudaron a personajes de mayor nota a conquistar una celebridad derivada más que nada de historiadores afectos a protagonismos singulares, como Gomara, de forma que oscurecieron el papel fundamental que ejerció la masa sencilla de los soldados, sin cuya consulta y apoyo nada podría haberse hecho. Bernal, pues, reivindica el papel colectivo del pueblo castellano en la conquista:
Mi intento desde que comencé a hacer mi relación no fue sino para escribir nuestros heroicos hechos e hazañas de los que pasamos con Cortés, para que agora se vean y se descubran muy claramente quiénes fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos esta parte del Nuevo Mundo y no se refiera la honra de todos a un solo capitán; porque no hay memoria de ninguno de nosotros en los libros y memorias que están escritos, y sólo el marqués Cortés dicen en esos libros que es el que lo descubrió y lo conquistó, y los capitanes y soldados que lo ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestra personas y conquistas, que por sublimar a un solo capitán quieren deshacer a muchos.
La Historia verdadera está escrita con una gran vivacidad y llaneza, y un gran aliento épico, de lo cual nace su mérito literario. El mismo lo indica:
Según nuestro hablar de Castilla la Vieja, y que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas ni policía dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo bien hablar. (CCXII, p. 303)
En el transcurso de sus narraciones indica qué sucesos presenció, cuáles le contaron sus compañeros y cuáles conoció por papeles o escritos de otros. El motivo que le incitó a escribir fueron las inexactitudes de Francisco López de Gómara y su crónica, y reivindicar la conquista de México como empresa colectiva, donde tanto protagonismo como el que se imputó a Cortés debería haber correspondido también a sus hombres y principales capitanes; sus contemporáneos (Antonio de Solís, por ejemplo) entendieron, sin embargo, que lo que le movió fue una cierta envidia a Cortés. La Historia verdadera fue vertida al francés por el poeta parnasiano francés de origen dominicano José María de Heredia en tres volúmenes (1877-1878).
Cronistas e historiadores.
André Breton.
De origen modesto, comenzó a estudiar medicina por presiones familiares. Movilizado en Nantes, durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, conoció a Jacques Vaché, que ejerció sobre él una gran influencia, a pesar de haber escrito únicamente cartas de guerra. Entra en contacto con el mundo del arte a través del grupo dadaísta en 1916. Durante la guerra trabajó en hospitales psiquiátricos, donde estudió las obras de Sigmund Freud y sus experimentos con la escritura automática (escritura libre de todo control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales), lo que influyó en su formulación de la teoría surrealista. Se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas conocidos como dadaísmo y surrealismo. En 1920 publicó su primera obra Los campos magnéticos, en la que exploraba las posibilidades de la escritura automática a. Al año siguiente rompió con Tristan Tzara, el fundador del dadaísmo.
Fundó con Louis Aragon y Philippe Soupault la revista Littérature. En 1924 escribió el Manifiesto surrealista y a su alrededor se formó un grupo compuesto por Philippe Soupault, Louis Aragon, Paul Éluard, René Crevel, Michel Leiris, Robert Desnos, Benjamin Péret, deseosos de llegar al «Cambiar la vida» de Rimbaud y «Transformar el mundo» de Marx. «El surrealismo se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos y a sustituirlos en la resolución de los principales problemas de la vida». En este manifiesto además se asientan las bases del automatismo psíquico como medio de expresión artística que surge sin la intervención del intelecto. Muy pronto el movimiento se acerca a la política y en 1927 Aragon, Éluard y Breton se afilian al Partido Comunista, aunque la idea surrealista se alejará muy pronto del comunismo oficial. En 1928 publica en París Le surréalisme et la peinture. Con la publicación del Segundo manifiesto surrealista (1929) llegó la polémica: Breton, líder, o más bien "papa negro" del movimiento surrealista, concretaba la noción de surrealismo y afirmaba que debía caminar junto a la revolución marxista —fue miembro del Partido Comunista Francés desde 1927 a 1935—; por lo tanto, excomulgó, condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidían con sus ideas; entre los expulsados se encontraron Roger Vitrac, Philippe Soupault, Antonin Artaud, Salvador Dalí y Robert Desnos. Escribe el libro de poesías La Inmaculada Concepción(1930) y Los vasos comunicantes, éste junto al también escritor Paul Éluard (1932).
La vanguardia española le citó en revistas como Alfar, Grecia, Hélix, Terramar, Art etc. y en 1922, con motivo de la exposición de Francis Picabia en las Galerías Dalmau, estuvo en España. En 1935 visitó Tenerife para asistir a la Exposición Surrealista organizada por la revista Gaceta de Arte, dirigida por Eduardo Westerdahl, lo que supuso un hito en la historia de la creación cultural en Canarias. Sobre esta experiencia escribió El viaje a Tenerife (1935), ensayo, y el poema Le château étoilé.
En 1934 contrajo matrimonio con Jacqueline Lamba, inspiradora de El amor loco. Dos años después nace su hija Aube. Su obra más creativa es Nadja, en parte autobiográfica. En 1937 inaugura la galería "Gradiva" en la calle de Seine, viaja a México donde conoce a Trotski, e influido por el trotskismo, redacta una nueva toma de posición, con el título de Manifiesto por un arte revolucionario independiente.
En 1941 se embarca en el Capitaine-Paul-Lemerle hacia Martinica, donde es internado en un campo. Durante la década viajó a Santo Domingo, donde ejerció fuerte influencia en los escritores jóvenes y donde participaba en tertulias de intelectuales en la casa de la pareja de inmigrantes alemanes Erwin Walter Palm e Hilde Domin. Liberado bajo fianza llega a Nueva York para un exilio que durará cinco años y publica los Prolegómenos a un tercer manifiesto o no, conocido también como Tercer manifiesto surrealista. Escribe La lanterne sourde (La linterna sorda). Un año después funda en la ciudad estadounidense de Nueva York la revista VVV. Es en esa ciudad donde conocerá a su nueva esposa, Elisa. Al comienzo de la segunda guerra mundial, vigilado por el gobierno de Vichy, se refugió en América; volvió a París en 1946. En 1956 funda una nueva publicación, Le Surrealisme Même, siguiendo hasta su muerte en 1966 animando al grupo surrealista. Poco antes de morir, le decía a Luis Buñuel, hoy nadie se escandaliza, la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte, adoptando ante ella una actitud de placer consumista. Murió en la mañana del 28 de septiembre de 1966, en el hospital Lariboisière (París). Fue enterrado en el cementerio de Batignolles, a pocos metros de la tumba de su amigo Benjamín Péret. Su poesía, recopilada en Poemas (1948), refleja la influencia de los poetas Paul Valéry y Arthur Rimbaud.
Ensayos
• Manifiesto surrealista (1924, 1930, 1946)
• El Surrealismo y la pintura (1928)
• Segundo manifiesto (1929)
• Antología del humor negro (1940)
• Prolegómenos a un tercer manifiesto o no (1942)
• Delito Flagrante (1949)
• El surrealismo a través de sus obras (1954)
Poesía
• Poemas (1948)
union libre
Otras obras
• Monte de piedad (1919)
• Los campos magnéticos (1920) (con Philippe Soupault)
• Claro de tierra (1923)
• Los pasos perdidos (1924)
• Nadja (1928)
• Los vasos comunicantes (1932)
• Point du jour (1934)
• El amor loco (1937)
• Arcade 17 (1944)
• La llave de los campos (1953)
• Ella
• El Quijote (1954)
Luis Buñuel.
Luis Buñuel nació en Calanda el 22 de febrero de 1900. Su padre, Leonardo Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería, había consiguido una pequeña fortuna en Cuba y tras la guerra de independencia liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó con María Portolés Cerezuela, mucho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (1900), María (1901), Alicia (1902), Concepción (1904), Leonardo (1907), Margarita (1912) y Alfonso (1915). A los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, la familia se traslada a vivir a Zaragoza y a partir de entonces repartiría sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en Semana Santa) y San Sebastián.
Así pues, Luis pasó toda su infancia y adolescencia en Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses), y luego durante siete años en el colegio jesuita de El Salvador, en la plaza de Aragón, a media pensión (con una gorra como uniforme). En 1908 asiste por primera vez al cine Farrucini (una barraca con una lona como cubierta) para ver una película coloreada a mano de dibujos animados. En esa época el cine era considerado todavía una atracción de feria y aún tardó unos años en haber cines estables. Luis vería durante su infancia muchas películas (su prima tenía acceso desde la cocina de su casa a la pantalla de uno de los primeros cines de Zaragoza). Cuando tenía trece años, a la vuelta de uno de los habituales viajes a París de sus padres, éstos le regalaron un teatro con personajes de cartón; con este teatro comenzó a ofrecer representaciones a los jóvenes de su pueblo.
A partir de 1913, paralelamente a sus estudios, comienza a estudiar violín y toca en el coro de la Virgen del Carmen de Zaragoza. Ese mismo año sale por primera vez de Aragón y viaja a Vega de Pas (Cantabria). En 191 es expulsado por los jesuitas del colegio a causa de una borrachera y se matricula en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado Goya) como alumno libre. En esa época lee El origen de las especies de Darwin.
A los 17 años, terminado el bachillerato, parte a Madrid para cursar estudios universitarios. En la capital se aloja en la recién creada Residencia de Estudiantes, fundada por la Institución Libre de Enseñanza, donde permanecería siete años. Su propósito de estudiar, inducido por su padre, Ingeniería Agrónoma. En esta época se hace naturista y lleva una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Toma parte de las actividades del cine-club de la Residencia y traba amistad con, entre otros, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias ultraístas y, todos los sábados desde 1918 hasta 1924, en las del Café Pombo, dirigidas por Ramón Gómez de la Serna.
En 1920 inicia, con el doctor Ignacio Bolívar, estudios de entomología, que abandonará para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado de que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras viendo así una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España. Con sus compañeros de la Residencia hace sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.
Obra literaria,
Luis Buñuel había realizado varias intentonas en diversos campos antes de dedicarse al mundo del cine. Durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid escribió algunos cuentos e historias breves que luego se recopilaron bajo el título de Escritos de Luis Buñuel.
• Una traición incalificable
• Instrumentación
• Suburbios
• Tragedias inadvertidas como temas de un teatro novísimo
• Por qué nunca uso reloj
• El ciego de las tortugas
• Teorema
• Lucille y sus tres peces
• Ramuneta en la playa
• Caballería rusticana
• Una historia decente
• La agradable consigna de Santa Huesca
• Una jirafa
• Sobre el amor.
Bernal Díaz del Castillo
Bernal Diaz del Castillo acompañó la expedición de Hernán Cortés y fue cronista de Indias. Viajó en 1514 al Nuevo Mundo en la expedición de Pedro Arias Dávila, que había sido nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. En esos tiempos, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal.
Al parecer estuvo con éste algún tiempo en la zona del istmo de Panamá. De allí viajó a la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le ofreció, al igual que a otros españoles, indios en encomienda, lo que nunca se cumplió, permaneciendo dos años en donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.
La población indígena de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador de la isla organizó una exploración hacia las otras pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Fue en ese año cuando tuvo sus primeros contactos con el vasto territorio que más tarde se llamaría Nueva España. En esa expedición exploraron las costas de Yucatán donde pudo percatarse de la existencia de ciudades en la misma. Después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente, Bernal embarcó, en esta ocasión bajo el mando de Juan de Grijalva para explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba.
Su entrada definitiva en México tuvo lugar en 1519, cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios y decidió ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala. Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes, en el segundo de los cuales participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador.
Elegido regidor de la ciudad de Guatemala, concurrió a las sesiones del cabildo según lo muestran las actas suscritas por él. Hay indicios para afirmar que hacia 1557 había empezado a escribir su crónica sobre la conquista de México. Alonso de Zorita, que fue oidor de la Audiencia de los Confines y anduvo por tierras de Guatemala desde la primavera de 1553 a finales de abril de 1557, dice en su Historia de Nueva España:
Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala, donde tiene un buen repartimiento, y fue conquistador de aquella tierra, y en Nueva España y en Guacacinalco, me dixo estando yo por oidor de la Real Audiencia de los Confines que reside en la ciudad de Santiago de Guatemala, que escribía la historia de aquella tierra, y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó, ni si ha salido a luz.
Revisando su obra una y otra vez, la dio al fin por concluida en 1575. Intitulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, incluye un vívido, épico y movido relato de los principales acontecimientos de ella, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán y otros aconteceres que a ella siguieron. Díaz del Castillo falleció en Guatemala en 1584. Sus restos se encuentran sepultados en las criptas principales de la Catedral (hoy en ruinas) de la Ciudad de Antigua Guatemala (originalmente Santiago de los Caballeros de Guatemala).
Díaz del Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída de las grandes civilizaciones mesoamericanas, escapando milagrosamente de la muerte. El mismo dice "... ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra, como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España...", por lo que parece la persona más autorizada para contar la epopeya del siglo XVI, toda vez que
De quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla de Cuba no somos vivos en toda la Nueva España de todos ellos, hasta este año de mil quinientos setenta y ocho, que estoy trasladando esta mi relación, sino cinco.
Bernal conversaba frecuentemente con sus compañeros de armas sobre el tema de la conquista de la Nueva España; ese continuo evocar los acontecimientos fue formándole algunas ideas que más tarde dieron lugar a un conjunto de narraciones. Recurre a sus recuerdos, reforzados por los de sus compañeros, y por eso su obra puede ser considerada como colectiva, lo que no la exime de elementos subjetivos.
Obra
En su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España advierte que no sabe latín ni fue a la universidad, pero eso no era impedimento, porque:
Lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra....
Su obra, en efecto, está constituida por lo que vio y en ella plasma su experiencia personal, con el propósito de reivindicar el papel que en la conquista tuvieron las personas que como él ayudaron a personajes de mayor nota a conquistar una celebridad derivada más que nada de historiadores afectos a protagonismos singulares, como Gomara, de forma que oscurecieron el papel fundamental que ejerció la masa sencilla de los soldados, sin cuya consulta y apoyo nada podría haberse hecho. Bernal, pues, reivindica el papel colectivo del pueblo castellano en la conquista:
Mi intento desde que comencé a hacer mi relación no fue sino para escribir nuestros heroicos hechos e hazañas de los que pasamos con Cortés, para que agora se vean y se descubran muy claramente quiénes fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos esta parte del Nuevo Mundo y no se refiera la honra de todos a un solo capitán; porque no hay memoria de ninguno de nosotros en los libros y memorias que están escritos, y sólo el marqués Cortés dicen en esos libros que es el que lo descubrió y lo conquistó, y los capitanes y soldados que lo ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestra personas y conquistas, que por sublimar a un solo capitán quieren deshacer a muchos.
La Historia verdadera está escrita con una gran vivacidad y llaneza, y un gran aliento épico, de lo cual nace su mérito literario. El mismo lo indica:
Según nuestro hablar de Castilla la Vieja, y que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hermoseadas ni policía dorada, que suelen poner los que han escrito, sino todo a las buenas llanas, y que debajo de esta verdad se encierra todo bien hablar. (CCXII, p. 303)
En el transcurso de sus narraciones indica qué sucesos presenció, cuáles le contaron sus compañeros y cuáles conoció por papeles o escritos de otros. El motivo que le incitó a escribir fueron las inexactitudes de Francisco López de Gómara y su crónica, y reivindicar la conquista de México como empresa colectiva, donde tanto protagonismo como el que se imputó a Cortés debería haber correspondido también a sus hombres y principales capitanes; sus contemporáneos (Antonio de Solís, por ejemplo) entendieron, sin embargo, que lo que le movió fue una cierta envidia a Cortés. La Historia verdadera fue vertida al francés por el poeta parnasiano francés de origen dominicano José María de Heredia en tres volúmenes (1877-1878).

DESTRUCCION DE LAS FUENTES DE HISTORIA

La Historia se hace con fuentes. Una fuente es aquello que nos permite verificar un hecho histórico. La concepción tradicional de la Historia sólo considera como fuente el texto escrito. De hecho se divide la historia de dos partes: Prehistoria, antes de los textos escritos, e Historia, con la aparición de la escritura. Pero, evidentemente, esta es una visión reduccionista de la historia. Historia es todo lo que ocurren desde la aparición de la humanidad sobre la Tierra, haya texto o no. La escuela de los Annales negará el documento escrito como fuente indiscutible y máxima de conocimiento histórico. Toda realización que parta de la actividad humana será una fuente.
Se consideran fuentes, pues, a los textos escritos, la arqueología, las tradiciones orales, el arte, etc. Todo lo que ha producido la humanidad y todo lo que puede darnos información sobre el pasado. Evidentemente, las fuentes escritas son las más utilizadas: relatos, cartas, estadísticas, literatura, padrones, archivos, toponimia, etc. El documento por excelencia es el texto legal, pero este es interesado, ya que deja constancia de lo que interesa a quien tiene el poder. Un libro de Historia no es una fuente histórica, puesto que es un libro que ya interpreta los documentos; aunque puede ser una fuente para la Historia de la historiografía.
El mayor problema al que se enfrenta el historiador es el de cómo conocer los hechos del pasado. Para ello hay que buscar testimonios que nos los cuenten, fuentes que suelen estar dispersas. Pero una vez localizadas no se pueden creer sin más, es necesario comprobar su autenticidad, su veracidad, qué en el documento es adorno, si hay ocultaciones, etc. Los documentos conservados no hablan de lo que a nosotros nos interesa, sino de lo que les interesa a quienes los hacen. Por eso, de ciertos hechos puede haber muy pocos documentos, mientras que de otros existen innumerables datos, con lo que es necesario hacer un proceso de selección de los documentos, la Heurística.
El problema fundamental es determinar el grado de fiabilidad de la fuente, sobre todo si esta es escrita. Hay que determinar su autenticidad, saber su origen (que puede ser interesado), conocer el grado de credibilidad y hacer una crítica de ella. Pero, una vez estudiada y comprendida la fuente, no basta con publicar el hecho, es necesario interpretarlo y elaborar el conocimiento histórico.

RESTOS MATERIALES.

Si hacemos una comparación entre la cantidad de pueblos que han dejado una memoria escrita en el pasado, con el número de pueblos que ni siquiera conocían un método de escritura (pueblos ágrafos), nos daremos cuenta de que los primeros son una minoría bastante pequeña. Sin embargo, eso no ha impedido que los historiadores hayan logrado indagar como vivían esos pueblos, cuáles eran sus creencias, y de que manera se organizaban para obtener el sustento ¿Cómo se allegan los historiadores esos datos? ¿De qué medios se han valido para sacar a la luz esa información? los investigadores del pasado humano, remoto y reciente, acuden a las fuentes de la historia que listamos a continuación.
Documentos escritos.- Todas aquellas inscripciones que el hombre a dejado en diversos materiales como trazos en piedra, madera, ladrillo, metales, telas y manuscritos.
Restos humanos.- Fragmentos de huesos humanos y aun de antepasados del hombre que sirven para conocer el grado de desarrollo físico del hombre a lo largo de las diferentes etapas de su existencia.
Tradiciones orales.- El conjunto de leyendas, relatos, cuentos, mitos, fábulas, cantos que han pasado de padres a hijos a través de innumerables generaciones.
Restos materiales.- Tumbas, monumentos, palacios, instrumentos de trabajo y todo aquello que el hombre ha construido; restos que nos permiten conocer objetivamente el grado de adelanto cultural, económico y social de nuestros antepasados.

La arqueología estudia a las sociedades del pasado a través del análisis de los restos materiales dejados por ellos.
Su importancia para la Historia radica en el estudio de los antepasados y sus construcciones. Un ejemplo son las culturas prehispánicas, dado que sus habitantes fueron los iniciadores de la gran historia que ha influido hasta nuestros días.

Se puede destacar el hecho de que para realizar sus construcciones ellos no contaban con una gran tecnología y aún así, observando las mismas veremos que están realizadas con una gran exactitud.

"La Arqueología contribuye a la cosecución de objetivos propios del estudio de las Ciencias Sociales:

1.- Estudiar el pasado a través de la cultura material como fuente principal o complementaria de otras fuentes históricas.
2.- Acercar a los estudiantes al conocimiento de la vida cotidiana en el periodo antiguo. Se trata de un objetivo medular en la enseñanza de la Historia... con el fín de responder a cuestiones que la ciencia histórica se plantea: Quién, Dónde, Cómo, Cuándo". (Fernández Ochoa, Carmen, et. al. Arqueología: Enseñar desde las raíces de la Historia, 1989, p. 10).

La relación entre lo sucedido en una época y lo venido después, se puede redondear a través de los testimonios materiales. El contacto con los códices, las pinturas, las crónicas o las construcciones monumentales, ayudan al estudiante de Historia a desarrollar su capacidad de observación y analísis historico; de allí la importancia de fomentar la visita a los museos.